La naturaleza de blockchain

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Cada 30, 40 o 50 años el statu quo debe ser perturbado, modificado, transformado, con el objetivo de evitar la acumulación de poder, la centralización, el totalitarismo y la corrupción. La corrupción es inherente a los sistemas de poder y no hay poder más tiránico que el poder sobre el dinero.

Solamente mil millones de personas en todo el planeta tienen acceso a servicios bancarios, 4 mil millones tienen acceso eventual y 2 mil millones no tienen acceso alguno por diversas razones como limitaciones económicas, problemas legales o aislamiento geográfico. No obstante, es posible que los niños que nacen hoy ya no tengan una cuenta bancaria cuando sean adultos ni una licencia de conducir.

Tendrán una aplicación en sus dispositivos móviles que funcionará como su propio banco y se transportarán en vehículos autónomos. Cuando las criptomonedas se hagan de uso masivo, 4 mil millones de personas aisladas de la banca y el comercio internacional tendrán acceso a estos servicios. Asimismo, tendrán la oportunidad de proteger su dinero de los gobiernos y bancos corruptos. Adquirirán el poder de controlar su futuro.

La arquitectura disruptiva de blockchain, en general, y de bitcoin, en particular, nos proporciona una nueva forma de organizar el mundo, exactamente de la misma manera que Internet transformó radicalmente a las comunicaciones. Bitcoin hará lo mismo con el dinero y las finanzas. Mientras que Internet ha democratizado la información, blockchain democratizará los activos, el dinero. Tomemos en cuenta que, durante siglos, el Estado ha tenido el monopolio de la emisión del dinero.

¿Qué pasa cuando el dinero ya no es emitido exclusivamente por una autoridad central sino que es creado por una red informática distribuida alrededor del mundo?

Quien posee bitcoin se convierte en su propio banco. En mi artículo Centralización vs. descentralizacióndescribo con detalle las diferencias entre estos dos paradigmas de organización social, que no son más que modelos que describen la relación que existe entre los participantes de un sistema.

Ahora bien, no se puede hablar de bitcoin y las altcoins, si no se conoce de antemano qué es la cadena de bloques. Esta tecnología, conocida en inglés como blockchain, es una de las cuatro tecnologías subyacentes de las criptomonedas. Posee un sinnúmero de aplicaciones, todas ellas relacionadas con el cambio de paradigma que ha gobernado a las sociedades desde hace milenios.

Es decir, blockchain plantea reemplazar las instituciones jerárquicas, autoritarias y centralizadas por instituciones o protocolos horizontales, consensuados y descentralizados. Anteriormente, ya hemos hablado acerca de blockchain y sus aplicaciones. Esta vez, vamos a conversar acerca de sus características, de su naturaleza, de su esencia.

Blockchain, una red confianza

El dinero es su primera aplicación, es el concepto de la descentralización aplicado a la comunicación de valor –recordando que el dinero es básicamente un lenguaje de intercambio–. Blockchain genera una dimensión de confianza implícita en los datos que contiene, eliminando por completo la participación de los intermediario de buena fe en un sistema, cualquiera que este sea. El rol de estos intermediarios –Estados, bancos, notarios, árbitros, jueces, abogados, etc.– es dar confianza a las partes que desean realizar una transacción o celebrar un acuerdo de cualquier índole, pero que no confían entre sí porque no se conocen.

Para que una cadena de bloques sea considerada como tal, de acuerdo a los puristas –dentro de los cuales me incluyo– debe ser:

1. Abierta

El software que le da vida a la cadena de bloques es de código abierto, por tanto, nadie debe pagar licencias o regalías ni pedir permiso para utilizarlo y mejorarlo. Del mismo modo, cualquiera puede participar en la red descargando una copia parcial o total de la cadena de bloques y actuando en función de las reglas de consenso establecidas previamente.

2. Sin fronteras

Ya no se trata de los estados nación como intermediarios de confianza, se trata de una confianza “redcéntrica” –según término acuñado por Andreas Antonopuolos, autor y gurú de bitcoin y blockchain–. Es decir, debe estar basada en la computación, en código de software, en la exactitud de las matemáticas.

La red no debe tener intermediarios. La red es la confianza per se, teniendo en cuenta que toda información que transita por ella es verificable públicamente a través de un explorador de bloques como, por ejemplo, blockchain.info.

3. Transnacional

La red funciona distribuidamente en diferentes ubicaciones geográficas alrededor del mundo en nodos que corren una réplica exacta de la cadena de bloques, preservando así, un mismo estado unánimemente, una misma verdad que no puede ser modificada arbitrariamente por ninguno de los nodos sin que haya un consenso generalizado.

4. Neutral

No sirve a los propósitos de ningún Estado, organización o institución. Cada miembro de la red –llamado nodo– sigue las reglas de consenso neutralmente y, si no las sigue, simplemente es expulsado.

No hay tal cosa como una buena transacción o una mala transacción, una transacción autorizada o no autorizada, una transacción legal o una ilegal. En estos sistemas una transacción solamente puede tener dos estados, válida o inválida, basados en las reglas de consenso. No importa quién es el emisor ni el receptor de la transacción, tampoco el valor o los datos que se están transmitiendo. En otras palabras, es una red no discriminatoria.

Para que un sistema pueda ser abierto, sin fronteras, transnacional y neutral, este debe defender estas características de cualquier actor que pretenda censurar, congelar, modificar, revocar y restringir las transacciones, o impedir la participación de los usuarios o de los países.

Blockchain o no blockchain

¿Cómo se puede distinguir entre una verdadera cadena de bloques –blockchain– o cualquier cosa que ha tomado su nombre?

  1. Si en cualquier contexto se puede reemplazar la palabra “blockchain” con el término “base de datos”.
  2. Si no es descentralizada, sin fronteras, neutral, resistente a la censura o abierta, no es una tecnología innovadora, es más de lo mismo disfrazado de algo nuevo.
  3. Si restablece la confianza en intermediarios, es decir, si es gestionada centralizadamente, es solo una base de datos común y corriente que se ha apropiado del término “blockchain” como una estrategia de marketing.

De acuerdo a estas condiciones, las supuestas cadenas de bloques privadas como Ripple, Hyperledger, Chain, R3, Monax, no se pueden considerar como blockchains verdaderas. Recuerdo al lector que una blockchain verdadera debe cumplir con los siguientes atributos: abierta, sin fronteras, transnacional, neutral y resistente a la censura. Ninguna de las mencionadas en este párrafo los cumple.

Carolyn Wilkins, gobernadora adjunta del Banco de Canadá, en una entrevista llevada a cabo el 27 de agosto de 2015, acertadamente ha dicho que:

Hoy por hoy, confía en su paradigma –la banca central y el monopolio de emisión monetaria–, pero que entiende que los paradigmas tienen fecha de caducidad, funcionan bien durante un tiempo, pero luego empiezan a fallar, se los puede ajustar, aunque tarde o temprano hay que cambiarlos por otros nuevos.

Ella cree que la cadena de bloques es el otro paradigma.

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