5 motivos por los que la descentralización va a ganar

La descentralización no es nueva, los humanos han usado sistemas de organización persona-persona desde que la sociedad existe.

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Pese a que durante los últimos 15 años nos hemos beneficiado con el poder liberador del Internet, especialmente para descentralización de la comunicación, no podemos decir lo mismo de la banca. Con la creciente intervención de los gobiernos en la banca privada, estamos viendo cómo la inclusión financiera decrece. Hace tan solo una década era posible abrir una cuenta bancaria en casi todo el mundo con la copia del pasaporte. Hoy ya casi no es posible. La arquitectura disruptiva de Bitcoin nos proporciona una nueva forma de organizar el mundo, exactamente de la misma manera que, en su momento, Internet liberó las comunicaciones. Bitcoin hará lo mismo con el dinero y las finanzas. Quien tenga bitcoin se convierte en su propio banco. En este artículo, analizamos por qué la descentralización es el sistema que nuestras sociedades, industrias y mercados necesitan adoptar.

1. Es la forma original de organización

El paradigma centralizado, como una manera de estructurar los sistemas de cualquier tipo, ha sido el dominante durante tanto tiempo que hemos olvidado casi por completo que existe una mejor manera de organización. La descentralización no es nueva, los humanos han usado sistemas de organización persona-persona (P2P) desde que la sociedad existe. La descentralización es la forma original y primordial de organización. En cambio, la centralización surgió a partir de la economía agraria con el fin esencial de evitar la violencia y el robo. Antes de la revolución agrícola, casi no había nada que robar porque las comunidades nómadas vivían estrictamente con lo necesario. Actualmente, todas nuestras interacciones sociales están organizadas en torno a los designios —equivocados y motivados por intereses particulares o de grupos, la gran mayoría de veces— de las autoridades y burocracia. Mira también: Centralización versus descentralización

2. Previene la corrupción

Tanto la centralización como la descentralización tienen que ver con la forma de organizar el poder en una sociedad y establecer el rol que cada uno de los participantes realiza en ella. La centralización luce como una pirámide, es un sistema jerárquico de poder muy eficiente —no necesariamente adecuado— porque permite que, un reducido número de individuos, tomen e impongan las decisiones en nombre de millones de personas. La gran falla de un sistema centralizado es que, a medida que crece, se vuelve automáticamente más corrupto. El poder en la pirámide se concentra en su ápice; mientras más alta es la pirámide, la concentración de poder es mayor y, por ende, la corrupción también. ¿Qué clase de personas son las que buscan estas posiciones de poder? Los megalómanos, los narcisistas, los psicópatas, quienes bajo un disfraz de liderazgo eficiente construyen enormes redes de corrupción y abuso de poder. ¿Cuál es la verdad en un sistema piramidal? ¿Qué se debe hacer? Lo que diga el sujeto que está en el ápice de la pirámide. Mira también: La cadena de bloques combate la corrupción

3. Nos da autonomía

La descentralización es un concepto comúnmente mal entendido, se piensa que esta favorece al caos, a la anarquía, a la ausencia de normas y acuerdos, cuando en realidad da cabida a la autonomía, a la innovación, a la evolución, a la transformación, a la colaboración en lugar de la competencia. Si bien es cierto, una de sus principales bondades es que los sistemas distribuidos son resistentes a la censura —básicamente porque no tienen un solo punto de ataque—, estas no son las principales razones por las que la descentralización es importante. En un sistema descentralizado o distribuido cada persona es igual, es decir, no existe un pináculo de poder. El problema de estos sistemas es que se les hace difícil escalar y, al mismo tiempo, seguir tomando decisiones eficientemente. Sin embargo, aquí es donde interviene la tecnología como repositorio de confianza y consenso. Gracias a blockchain y Bitcoin, hoy se puede lograr el escalamiento de estos sistemas y hacer que la toma de decisiones sea eficiente. La esencia de un sistema descentralizado o distribuido no es ser más eficiente que uno centralizado, es dar más libertad, autonomía, independencia y empoderamiento a sus usuarios. Eventualmente, es necesario sacrificar la toma rápida de decisiones en beneficio del consenso generalizado. La descentralización nos permite reemplazar la autoridad por la autonomía. Mira también: Bitcoin nos dió libertad, no la dejemos escapar
4. Es dinámica y sostenible a largo plazo
Tomando un ejemplo del ámbito informático, el cual podría aplicarse también a muchos otros ámbitos, los desarrolladores construyen software de todo tipo, hay millones de estos individuos alrededor del mundo que se encuentran altamente capacitados. Únicamente una pequeña fracción de ellos trabaja en grandes compañías de tecnología y, a su vez, tan solo una pequeña fracción trabaja en el desarrollo de nuevos productos y servicios. Muchos de los proyectos de software más importantes de la historia fueron creados por startups o por comunidades de desarrolladores independientes. Otro ejemplo, ilustra la rivalidad entre Encarta y Wikipedia en la década de los 2000. Encarta, enciclopedia centralizada creada por Microsoft, fue un producto mucho mejor que Wikipedia porque en ese entonces se encontraba mejor estructurada y contaba con una mayor cantidad de temas. No obstante, Wikipedia —que se fundamente en la generación descentralizada de información— mejoró a un ritmo muchísimo más rápido porque tenía una comunidad activa de contribuyentes voluntarios que se sintieron atraídos por su modelo de negocio descentralizado y gobernado por la misma comunidad. En 2005, Wikipedia era el sitio de referencia más popular de la red. Encarta fue cerrada en 2009. La moraleja de esta historia, según señala Chris Dixon, es que cuando comparas sistemas centralizados y descentralizados necesitas considerarlos dinámicamente, como procesos, en lugar de estáticamente, como productos rígidos. Los sistemas centralizados usualmente comienzan como muy buenas ideas que se encuentran respaldadas por grandes presupuestos, sin embargo, tienen una importante limitación: se desarrollan en función de las aptitudes y prioridades de los empleados de las empresas que patrocinan los proyectos. En cambio, los sistemas descentralizados se inician a medias, eventualmente sin grandes recursos y empresas por detrás, empero en las condiciones adecuadas, crecen de manera exponencial a medida que atraen a nuevos contribuyentes y usuarios. Mira también: Gobernanza en cadenas de bloques 101
5. Es más resistente a la censura
Las redes descentralizadas no son una panacea que solucionará todos los problemas que tiene la red de redes, pero indiscutiblemente ofrecen un enfoque mucho mejor que los sistemas centralizados. Comparemos el problema del spam en Twitter con el spam en el correo electrónico. Desde que Twitter cerró su red a desarrolladores externos, la única empresa que trabaja para crear soluciones para combatir el spam es la ella misma, es decir, las reglas del juego cambiaron radicalmente. En contraste, existen cientos de compañías financiadas por miles de millones de dólares de capital de riesgo que se volcaron a buscar soluciones para contrarrestar el spam en el correo electrónico. Si bien es cierto, este problema no se ha resultado en su totalidad, porque aún seguimos recibiendo correo no deseado —eso sí, con mucha menos frecuencia—, el correo electrónico, al ser un protocolo descentralizado (IMAP, SMTP y POP3), permite la participación y la creación de nuevos negocios sin la preocupación de que las reglas del juego cambien drásticamente en el futuro. Podemos también considerar el problema de la gobernanza de la red. Actualmente, las grandes plataformas centralizadas en línea deciden cómo se clasifica y filtra la información, cuáles usuarios obtienen promociones y cuáles son censurados. En las redes criptográficas distribuidas, estas decisiones son tomadas en consenso por la comunidad, empleando mecanismos transparentes, abiertos y públicos. Mira también: Aplicación de blockchain en contra de la censura
Descentralización, una arquitectura de libertad
Lo que blockchain y Bitcoin han permitido es la creación de un sistema descentralizado de poder, una arquitectura de libertad que nos va a permitir cambiar las instituciones sociales. No es solo una cuestión monetaria y de pagos, debemos entender que tenemos la oportunidad de cambiar los mecanismos de organización social en favor de sistemas igualitarios, autónomos, independientes, esperanzadores. Las tecnologías que permiten la descentralización y la distribución de poder no son del agrado de quienes pretenden mantener el paradigma del poder centralizado. La esencia de una blockchain es la descentralización y la replicación. No se puede hablar de una blockchain si copias idénticas de aquella no están almacenadas en muchos computadores (llamados nodos) de manera descentralizada. Para mantener dichas copias sincronizadas en todos los nodos se utiliza un protocolo de consenso como PoW, PoS, DPoS, PoA, PoET, PoC, entre otros. Las redes criptográficas son una forma poderosa de desarrollar redes que sean de propiedad de la comunidad, también proporcionan un campo de juego equilibrado para desarrolladores, creadores y empresas. Tuvimos la oportunidad de observar el valor de los sistemas descentralizados en la primera era del Internet. Esperemos que podamos verlo de nuevo en la próxima. Estamos siendo testigos del desarrollo de una nueva forma de organizar la sociedad. La cadena de bloques y Bitcoin nos están dando la oportunidad de cambiar el balance de poder desde el sistema amo–esclavo que es rígido, cerrado, autoritario, centralizado y corrupto, hacia otro fundamentalmente diferente, el persona–persona, que es flexible, abierto, horizontal, distribuido y autónomo.

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