Guía simple de tokenomics para emprendedores

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Cada vez surgen más proyectos blockchain anunciando transformaciones radicales. Sin embargo, solo una minoría son en realidad iniciativas disruptivas, las demás son inestables o riesgosas.

Los tokens son un elemento crucial de los proyectos blockchain, porque funcionan como activos digitales privados que permiten la operación de los mismos. Para asegurar su funcionamiento y evitar su depreciación , es fundamental estudiarlos y comprenderlos mediante la economía de los tokens o tokenomics en inglés.

En el ámbito empresarial, se endiende a los tokens como unidades de valor creadas por organizaciones para autogestionar su modelo de negocio e impulsar a sus clientes que interactúen con sus productos, además de facilitar la entrega de recompensas y beneficios a todos los participantes.

Si el token y la iniciativa que lo respalda están bien estructurados, los resultados serán satisfactorios, e incluso pueden llegar a ser disruptivos. Asimismo, considerando que la cantidad de usuarios aumente, junto con la demanda, el proyecto se apreciará. Así, estos negocios generan una especie de micro-economías autosustables.

Ahora bien, como quizá ya conozcas hay distintos tipos de tokens: los de utilidad, los de valor, los fungibles y los no fungibles. Profundicemos acerca de cada uno de ellos.

Tokens de utilidad y de valor

Los tokens de utilidad son activos digitales que sirven para adquirir servicios y productos dentro de la plataforma, pero fuera de ella no tienen valor. El token DAV es un ejemplo de token de utilidad. Su proyecto, actualmente en desarrollo, busca conectar usuarios con carros autónomos. DAV, además de ser el medio de pago dentro del ecosistema, es un indicador calidad y cantidad de demanda del servicio.

Así como los valores tradicionales, los tokens de valor dan a los usuarios una serie de derechos —repartición de utilidades, acciones en una entidad legal, derecho a voto, etc.—. También pueden complir otras funciones significativas dentro de la red. Un ejemplo de estos tokens es Siacoin que permite a los usuarios comprar y vender espacio de almacenamiento en su red.

No siempre es tan sencillo distinguir entre los tokens de utilidad y de valor, porque cada modelo de negocio es distinto y tiene aspectos adicionales o diferenciales. Justamente por eso los reguladores han tenido tantas dificultades al momento de regular los tokens.

Para separarlos más fácilmente, la entidad regulatoria de valores estadounidense (SEC) aplica ‘la prueba de Howey’, basada en un fallo de la Corte Suprema de EE.UU. en 1946. Esta consiste en verificar cuatro criterios para determinar si adquirir un token representa un contrato de inversión —es decir, si se trata de un token de valor—.

El token debe cumplir con los siguientes puntos:

  1. ser una inversión de dinero,
  2. generar expectativas de ganancias al hacer la inversión,
  3. direccionar la inversión a una empresa en común, y
  4. que una tercera parte genere las utilidades o ganacias de esa inversión.

Tokens fungibles y no fungibles

Esta categorización depende unicamente de los objetivos del proyecto y del caso de uso que aborde la iniciativa. A diferencia de los anteriores, su distinción es sencilla.

Los tokens fungibles son intercambiables con otros activos y se pueden dividir en unidades más pequeñas. Adicional a las criptomonedas más utilizadas y conocidas, tenemos ejemplos fungibles como Binance Coin.

Al contrario, los tokens no fungibles no se pueden intercambiar ni se dividen en unidades más pequeñas. Un ejemplo es CryptoKitties, pues cada token representa un gato.

Pero tokenomics va más allá…

Si bien los proyectos blockchain son iniciativas de negocio, el análisis de su factibilidad es más complejo que identificar los tipos de tokens o realizar consultorías financieras. Cada uno de ellos crea pequeñas economías autónomas, como se mencionó antes, y su éxito depende de la solidez y respaldo que tengan.

En este sentido, la economía de tokens permite analizar los proyectos en búsqueda de vulnerabilidades o debilidades, con el fin de fortalecerlos y evitar las pérdidas de los inversionistas que depositaron su confianza en esas iniciativas. Para ello, tokenomics considera varios aspectos de los emprendimientos.

Naturaleza de los tokens

Al plantear un proyecto que utilice tokens, es importante analizar los valores que está tratando de ofrecer la iniciativa y los incentivos para que los usuarios interactúen de las formas determinadas. Asimismo, se debe estudiar los recursos de inyección de dinero y las recompensas que tiene el ecosistema.

Los valores, incentivos y la dínamica de entrada y salida de dinero tienen que ser consistentes entre ellos, tienen que generar un flujo constante de los tokens. Con esto, el siguiente paso es evaluar la sostenibilidad de estos elementos y de la iniciativa a largo plazo.

Estructura o arquitectura

Los proyectos pueden tener una estructura simple o doble, de acuerdo con su razón de ser. A veces, una estructura simple puede calzar mejor con la iniciativa y hacerla más ejecutable y viable.

En otras ocasiones, una estructura doble —token de utilidad y valor— puede integrar distintos perfiles de usuarios en la plataforma y darle solidez al proyecto para el largo plazo. Por ejemplo, el token de valor se usaría como un medio de inversión y el de utilidad para interactuar con la aplicación descentralizada. Este es el caso de Steemit.

Mecanismo de estabilización

Como ya conocemos, las criptomonedas y los tokens son más suceptibles a la volatilidad del precio. Por lo tanto, dentro del diseño de la iniciativa es importante contemplar mecanismos de distribución de los tokens que no amenacen la estabilidad de este pequeño ecosistema ni los fondos de sus usuarios.

Hay proyectos que ofrecen bonos o beneficios a los primeros patrocinadores o inversores como un mecanismo para que más personas interactúen con su plataforma. Sin embargo, esto puede ser perjudicial a largo plazo, por que uno o unos pocos actores pueden tener gran parte de los tokens y, por ende, dominio sobre su precio.

Política monetaria

Al ser activos o unidades de valor, los tokens obligatoriamente tienen una política monetaria definida por sus creadores, desarrolladores o su comunidad —según el esquema de gobernanza que mantengan—. Estas reglas y acciones constituyen la estrategia principal para estabilizar un token.

Un sistema que no genera lucro, tendrá más estabilidad con una política monetaria inflacionaria. Sin embargo, una política monetaria deflacionaria es más adecuada para un sistema que sí genera lucro. Por lo tanto, estudiar y analizar la estrategia monetaria de un proyecto antes de lanzarlo es fundamental para asegurar su éxito.

Conclusión

La economía de los tokens hace sentido solamente si el emprendedor tiene claro cuál es el objetivo del proyecto y el propósito del token. Para ello, es crucial realizar un análisis de tokenomics antes de seguir con la iniciativa o invertir. Y no, a pesar de que esta es una guía simple, la economía de tokens no es sencilla.

Diseñar un proyecto débil o incompleto puede traer graves consecuencias legales para los desarrolladores y financieras para los poseedores. Por lo tanto, nunca está por demás contactar a expertos en el desarrollo de negocios blockchain para asegurarte de la factibilidad de tu micro-economía a largo plazo.

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