El sesgo mediático perjudica al criptomercado

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Cuando los precios de las criptomonedas disminuyen, los columnistas aprovechan para decir que este es el fin de los criptoactivos como los conocemos hasta ahora. Lo cierto, sin embargo, es que los artículos acerca del mercado bajista hacen que las personas vendan sus criptomonedas y reducen aun más los precios.

Los principales medios financieros apenas observaron la disminución de la volatilidad del mercado de las criptomonedas en septiembre y octubre del año pasado. Una historia por aquí, una historia por allá, pero en general la cobertura fue escasa.

Sin embargo, en noviembre de 2018, los medios de comunicación financiera comenzaron a lanzar historias sobre criptomonedas. Inicialmente, cubrieron las crecientes oposiciones alrededor de Bitcoin Cash y luego descubrieron un nuevo blanco cuando el mercado comenzó caer.

¿Dónde está la manipulación mediática?

La página de criptomonedas del Financial Times (FT) cuadruplicó la publicación de artículos ese mes. El FT sacó tres artículos en la primera semana, uno de ellos sobre las rivalidades entre las personalidades de Bitcoin Cash. La semana siguiente, cuando los precios comenzaron a bajar, salieron siete artículos relacionados. Tres artículos cubrieron el estado del mercado, uno con el título: “¡Las criptomonedas se están derrumbando!” y otro artículo denominaba a bitcoin como “el engendro maligno de la crisis financiera”.

Solo hasta el miércoles de la semana posterior, el Finantial Times ya había publicado seis artículos sobre el tema. Cinco se referían al mercado, uno describiéndolo como “el tiempo de pánico” y otro afirmando que el “sueño de Bitcoin está muriendo”. La última fue una pieza analítica, lo que implica que se basa en hechos concretos y no en una opinión en general.

Algo similar sucedió en el Wall Street Journal (WSJ). La segunda semana de noviembre publicaron cuatro artículos sobre el fabricante de chips Nvidia, quien dijo que tenía una “resaca” por su inversión en chips de minería criptográfica a principios del año. La conclusión clave del artículo fue que la exageración en el entusiasmo cripto, a fines de 2017, fue errónea. Las empresas optimistas sobre las monedas virtuales, como Nvidia, se están quemando. Más tarde, esta novela fue diseccionada por CNN y resultó ser inexacta.

Otra preocupación fue la orden de la SEC (la Comisión de Bolsa y Valores de EEUU) para que dos ICO reembolsen a los inversionistas. Aunque la noticia proporcionó con claridad el cumplimiento y obligación con respecto a los tokens que cuentan como inversiones según la ley de EE.UU., el periodista del WSJ argumentó que el fallo sirve para incorporar capas de protección adicionales que de uno u otro modo no serían bienvenidas. Las órdenes de la SEC requieren el uso de auditores, una capa de protección que casi no existe en el mundo de las criptomonedas. El artículo continuó diciendo “que se esperaba evitar a los intermediarios de Wall Street y confiar en las comunidades de programadores para distribuir tokens y verificar los intercambios”.

Tres artículos de Bloomberg en la cuarta semana de noviembre trataban acerca de que el CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, tenía razón al llamar “fraude” a las criptomonedas a finales del 2017. Otros cinco artículos analizaron a las personas que invirtieron en este ecosistema, especialmente si compraron a un máximo. Uno final motivaba a los lectores a no hablar sobre la “espiral mortal” de bitcoin durante las vacaciones del día de Acción de Gracias.

Las historias están diseñadas para crear miedo, incertidumbre y dudas; y las condiciones del mercado que vemos sugieren que están funcionando.

¿Cómo afecta al mercado criptográfico?

La cobertura de medios en forma negativa tiene un efecto concreto. Aunque los precios parecían haberse estabilizado a mediados de noviembre, comenzaron a hundirse una vez más, perdiendo US$5 mil millones a lo largo del período. Esto no es una coincidencia.

Muchos inversionistas determinan sus decisiones en función a la información que obtienen de fuentes periodísticas financieras. Si las noticias se presentan de esta manera, más personas liquidarán sus tenencias.

Hace unos meses, el columnista del Finantial Times, John Authers, observó cómo la seguridad de los medios ha disminuido en los últimos veinte años. Cuando él comenzó a principios de la década de los noventas, la atención que le dieron al FT era, en su opinión, “excesiva”. La gente trataba a los artículos casi como si fuera la misma palabra de Dios. Pero la confianza en este medio se ha marchitado. Él cree que la causa está en la crisis financiera del 2008 y el auge de los nuevos medios de comunicación, así como la cambiante forma en que los periodistas interactúan con sus lectores.

Pero hay otro factor y ese es la parcialidad. Sabemos que ningún periodista puede ser completamente neutral, pero eso no significa que no deban intentarlo por lo menos en noticias. El descenso de precios de noviembre les dio la oportunidad de impulsar su propia agenda. La audición selectiva de ellos engendra inexactitud; y un fuerte sesgo significa que los artículos ya no reflejan la realidad. Cuando eso sucede, se convierten en cuentos o manifiestos, no en fuentes de noticias respetadas.

La gran historia en el mundo financiero de ese mismo periodo fue Apple, que pudo haber alcanzado la saturación máxima de los consumidores. Los analistas creen que la compañía de billones de dólares nunca podrá vender tantos iPhones como lo está haciendo ahora, debido a que las acciones de Apple nunca podrán volver a ser tan altas.

Dada la obsesión que tienen los medios de comunicación tradicionales con la criptomonedas, se podría pensar que los valores se dieron la vuelta: que el mercado de cripto tiene una valoración de un billón de dólares y que Apple es una compañía de apenas US$150 mil millones. No escucharás ningún articulo diciendo que Apple es una burbuja o un espiral de la muerte.

En el momento de redactar este informe existen 54 empresas en el mundo con una valoración más alta que todo el criptomercado junto. Incluso Comcast, llamada “la peor compañía de Estados Unidos en 2008 y 2010”, es más grande que las criptomonedas.

La versión original de este artículo se publicó en Crypto Briefing.

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