El futuro de las ICO

¿Está en manos de los reguladores o de los innovadores?

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¿Qué sucederá con las ofertas iniciales de monedas (ICO, por sus siglas en inglés) en los próximos 12 meses? Como uno de los primeros partidarios de este método de recaudación —claro, cuando tiene una gestión correcta—, me gustaría ofrecer una perspectiva amplia sobre dónde creo que estamos y hacia dónde nos dirigimos.

Así como bitcoin y las altcoins desafiaron nuestra visión tradicional del dinero y sus movimientos, las ICO deberían hacernos cuestionar tres asuntos bien arraigados: el capital de riesgo, las finanzas públicas y el espíritu empresarial. Esta resulta una tarea difícil para un concepto que tiene apenas dos años de implementación en el mundo real.

Preguntas sobre las regulaciones

Para cada uno de estos tres sectores, las ICO han encontrado vientos a favor del cambio. Sin embargo, el desafío más crítico proviene de los reguladores.

El hecho de que estos perciban a las ICO como nada más que una oferta de valores amenaza significativamente al crecimiento y emancipación de su mercado. Esta última no requiere tanto ser del tipo cuantitativo —número de ICOs y cantidades recaudadas—, sino más bien de la naturaleza cualitativa, es decir, reflejars usos innovadores de tokens que permitan a las empresas integrarlos en sus modelos de negocio.

Hace unos meses, uno de los representantes de la Comisión de Bolsa de Valores de Estados Unidos (SEC) dio un poco de esperanza a la viabilidad de los tokens. Durante un discurso, explicó que si una moneda o token funciona en una red suficientemente descentralizada, no será catalogado como una inversión. Esto se debe a que la Ley de Valores vigente no tiene una figura legal para los activos que no cuenten con actores centrales en su representación.

Pero no tiene sentido regocijarse con esa declaración, porque la SEC no ofreció una alternativa regulatoria para estos tokens. Al contrario, emitió lineamientos para crear tokens que cumplan con la categorización de inversiones.

Hasta la fecha, la SEC ha reconocido públicamente solo dos tokens que no son valores: bitcoin y ethereum. Si bien este fue un desarrollo positivo, deja una enorme montaña de dudas e incertidumbre sobre las muchas otras criptomonedas que merecen un reconocimiento similar.

De manera realista, la descentralización por sí sola no es una marca de verificación suficiente para una actitud reguladora tipo laissez-faire. Siguiendo la posición de la SEC, algunos emisores de tokens han estado haciendo todo lo posible para reducir su rol de “actor central”, con el fin de permancer fuera de la clasificación.

Lo malo de esta decisión es que la descentralización prematura puede perjudicar la gestión adecuada de una tecnología, en lugar de beneficiarla. Por lo tanto, ciertos proyectos que todavía están en etapas de desarrollo pueden desarticularse y perder la eficiencia del progreso cuando no se administran de manera centralizada.

Ahora bien, el concepto de los tokens que maneja la SEC no resulta preciso. El uso de los mismos por usuarios reales en el mundo real es posiblemente un factor más pertinente para considerarlos valores o no, independientemente de su sistema de gobernanza. El aspecto primordial de la red es la descentralización en sí, entonces, ¿por qué perjudicar a aquellos que intentan implementar la descentralización demasiado pronto?

Cada token es inherentemente una moneda que otorga el derecho a algún tipo de acción. Se puede obtener a través de la minería de una red, la validación de una transacción, el trabajo humano o el intercambio de datos. Y, se puede gastar a cambio de una variedad de servicios, tanto técnicos como no técnicos. Dicho lo anterior, por lo tanto, un token es efectivamente un medio de intercambio de servicios entre consumidores y desarrolladores por igual.

La promesa de la innovación

¿Qué está en juego aquí? Nada más y nada menos que el rol del token como modelo innovador clave para la economía de las cadenas de bloques.

El token, visto como una utilidad descentralizada, es esencialmente necesario para todos, pero no todos los tokens pueden nacer como una inversión. Sería desastroso para la industria blockchain si etiquetáramos a los tokens como valores o inversiones cuando la intención principal de propiedad es una de uso, mas no de ganancias.

Etiquetar a un token como inversión al nacer —o incluso durante el desarrollo y las evoluciones de ajuste de producto a mercado— restringe sus movimientos, especialmente el esfuerzo de ponerlos en manos de los consumidores y desarrolladores que desean usarlos. Esto, a su vez, puede matar la ola de innovación que está surgiendo como resultado de la funcionalidad de los tokens.

Acoger la categorización de valores, para escapar del escrutinio de los reguladores, es como esconderse debajo de una roca. Sí, claramente se puede cumplir con la normativa, pero el token aún debe demostrar su utilidad, alcanzar su adopción y tener un modelo de negocio sustentable. Si no lo hace, los usuarios que lo siguieron pueden perder mucho dinero, por ende, cumplir con la regulación no es necesariamente una forma segura de proteger al consumidor.

Los enfoques para proteger al consumidor son numerosos, pero ninguno de ellos será efectivo si no se da apertura y suficiente tiempo para que estas iniciativas den frutos. La innovación se restrinje cuando se la encajona dentro del mismo conjunto de confines regulatorios que se diseñaron hace muchas generaciones. Así como adaptaron la Ley de Valores para regular el comercio en línea, se la debe adaptar de manera coherente para aceptar las realidades del nuevo paradigma que ha sido potenciado con la creciente implementación de la tecnología blockchain.

Una ICO es solo el inicio del viaje y no una hazaña en sí misma. Llegar a la fase correcta de ajuste directo “token a mercado” lleva tiempo. Lo mismo pasa con las iteraciones de ajuste de “producto a mercado” que toman tiempo para perfeccionarse en las nuevas empresas de tecnología.

El nacimiento de un sistema financiero alternativo es complicado y requiere algunas pruebas de práctica y  uno que otro paso en falso con los reguladores. Tal vez la primera generación de ICO puede repetirse, pero los ICO 2.0 quieren una oportunidad justa para su éxito.

El problema más grande aquí son los reguladores, y todo se está desenvolviendo en un ambiente desfavorable para el correcto despegue de las ICO. Los hacedores de decisiones podrían causar graves estragos en el ecosistema, a menos que opten por quedarse fuera del juego. En este caso, monitorearám los resultados y flujos de entrada sin involucrarse en la elaboración de las regulaciones ni asumiendo un rol “omnipotente” para que el desarrollo de las ICO resulte valioso, innovador, legal, ético y real.

Si todos los tokens estuvieran etiquetados como valores, los consumidores no podrían usarlos fácilmente, y eso sería una tragedia. Esta es una situación crucial para el futuro de los ICO y está estrechamente ligada a la clasificación de los tokens como una nueva clase de activos debido a sus propiedades inherentemente nuevas.

Por supuesto, no tenemos tantos ejemplos de tokens con una utilidad generalizada. Pero una vez que los tengamos, miraremos hacia atrás y nos sorprénderemos con la transformación.

Me mantengo optimista en cuanto a la situación de las criptomonedas en Estados Unidos a largo plazo, a pesar de que no suceda lo mismo en el corto y mediano plazo. ¡No construyamos tantos baches a lo largo de este camino!

Considero que el 2019 será el año en el cual los reguladores y la industria blockchain, al menos en Estados Unidos, se enfrentarán. Los emprendedores del entorno de las cadenas de bloques desafiarán la postura ultraconservadora de la SEC sobre la holgura de su interpretación de la Ley de Valores con respecto a las buenas ICO y los casos de uso de tokens.

Los reguladores podrían terminar gobernando el futuro de las ICO si mantienen sus viejas ideas, pero no debemos dejarlas. Se supone que los reguladores son reactivos a la innovación y no la ahorcan antes de que la innovación nazca. Se supone que deben seguir el mercado y no adelantarse y poner las primeras paredes.

Esperemos que los empresarios y la industria que ellos representan sean los que lideren con el ejemplo y muestren el camino hacia el futuro de las ICO y los innovadores modelos de token que generan.

La versión original escrita en inglés por William Mougayar, fundador de Token Summit y autor de “The Business Blockchain” se publicó en Coindesk.

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