Nueva York vs. Ohio: un relato de dos políticas distintas

Los enfoques regulatorios sobre criptomonedas están dividido en los estados de EE.UU.

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En Estados Unidos, predominan dos modelos regulatorios en cuanto a los proyectos blockchain. Nueva York ha tomado el modelo más estricto y controversial, mientras que estados como Ohio han adoptado políticas por demás amigables.

El conservadurismo de Nueva York

La ciudad de Nueva York es el hogar de Wall Street, la capital financiera del mundo. No es de sorprenderse, por lo tanto, que Bitcoin y las tecnologías que plantean eliminar la necesidad de intermediarios financieros hayan generado tal disgusto entre algunos líderes de Wall Street. Jaime Dimon, actual CEO y Presidente de JPMorgan Chase, describió a Bitcoin como un fraude. Otra entidad poderosa de Wall Street, Bank of America, reconoció que Bitcoin es una amenaza para su negocio en un informe anual entregado a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos.
Adicionalmente, la extensa adopción de nuevas tecnologías —incluídos los servicios de internet, las criptomonedas y los sistemas de pago— podrían implicar gastos significativos para modificar o adaptar nuestros productos y servicios.
Este escepticismo y preocupación han llamado la atención de los reguladores. Como respuesta, Nueva York implementó BitLicense, un conjunto de lineamientos que busca proveer protección a los consumidores ante el uso de la tecnología blockchain y las criptomonedas. Erik Voorhees, el CEO del intercambio de criptodivisas Shapeshift, tuvo una reacción exasperada por los comentarios de Dimon acerca de Bitcoin y criticó los aspectos de “conozca a su cliente” (KYC) dentro de BitLicense. Los llamó una lista agregada de vigilancia. Él no está solo; Kraken, una casa de intercambio establecida en San Francisco, criticó a Nueva York por BitLicense. En un artículo de 2015, Kraken describió a BitLicense como “una criatura tan cruel que ni siquiera Kraken tiene la valentía o fuerza para enfrentar sus desagradables, grandes y filudos dientes. El primer problema con BitLicense es que pretende brindar protección al consumidor mediante un sistema que ejecuta reglas de “conozca a su cliente” en compañías basadas en criptomonedas cuando interactúan con usuarios de Nueva York. Esto incluye información personal de los clientes. Desde el punto de vista de algunos expertos, esto va en contra de aquello que blockchain defiende: el control soberano de los datos y activos por los mismos individuos, liberándolos de esta responsabilidad a las instituciones que antes lo hacían. Segundo, el proceso para adquirir una licencia del gobierno estatal ha sido fatalmente acogida entre la comunidad blockchain. Hasta el primero de noviembre, solo 12 compañías obtuvieron sus licencias. Es decir, esta política genera una barrera de entrada a nuevos proyectos blockchain en Nueva York.

La apertura de Ohio

Cleveland, la segunda ciudad más grande de Ohio, está a menos de dos horas de la frontera sur neoyorkina y ha tenido una postura completamente opuesta sobre las cadenas de bloques. Por medio de una iniciativa liderada por Josh Mandel, tesorero del estado, Ohio se convirtió en el primer estado en aceptar Bitcoin para pagar impuestos. Esto es importante desde varios ámbitos; Georgia e Illinois también tienen proyectos de ley pendientes mientras que Arizona ha aprobado exitosamente una propuesta similar en el Senado y espera la confirmación de la Casa de los Representantes. Este tipo de iniciativas puede ser el primer paso hacia mayor apoyo para legislaciones amigables a blockchain. Cleveland tiene la iniciativa Blockland con el fin de “establecer y ser un referente de un ecosistema blockchain que reciba el apoyo del sector privado, público y filantrópico”, junto con el respaldo del gobernador John Kasich. El senador de estado Martinez Dolan ha patrocinado un proyecto de ley (SB300) que eventualmente llevará a Ohio a registrar información en blockchain de manera legal. En la capital, Columbus, un auditor del condado Franklin, ha planeado utilizar cadenas de bloques para transferir escrituras de propiedad. Ohio está tomando un enfoque bastante amigable con respecto a otros gobiernos a lo largo de Estados Unidos. En cambio, Nueva York no es el único en implementar medidas estrictas para controlar la industria blockchain. Washington, por ejemplo, ha aplicado regulaciones que pueden impedir el surgimiento de startups en este estado. A pesar de que ambos acercamientos son opuestos entre ellos, representan en gran dimensión los precedentes en gestión regulatoria para criptomonedas y cadenas de bloques en los otros 48 estados. Está claro cuál de los dos enfoques prefieren los proyectos basados en blockchain, pero al mismo tiempo las legislaciones a favor de estos pueden poner en riesgo a inversores y consumidores. Aún está por verse si los demás estados seguirán a Nueva York u Ohio. La versión original escrita en inglés por Atul Ajoy se publicó en CryptoSlate.

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