Bitcoin nos dió libertad, no la dejemos escapar

Las personas siempre están innovando y bitcoin es el siguiente paso lógico

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Diez años después de que Satoshi publicó el libro blanco que nos dió a bitcoin –y la explosión de innovación que le siguió– todavía me sorprendo sobre su capacidad transformadora.

El dinero es una parte fundamental de la vida y ha jugado un rol enorme en la mía, para bien o para mal. Bitcoin es el gigante que despertó en este entorno, porque ha cambiado al dinero drásticamente y para siempre. Aún más importante, ha cambiado el lugar de depósito del dinero.

Para mí, el aspecto más importante de bitcoin y las criptomonedas es haber expandido el poder monetario hacia el número más grande posible de personas. Lo que Satoshi hizo al democratizar el dinero fue entregar a cada individuo del mundo –y a sus generaciones futuras– una gran porción de libertad personal.

Este traspaso del poder en las manos de pocos hacia muchos se asemeja a otros eventos en la historia como el mismo adviento de la democracia, la invención de la imprenta y el Renacimiento. Pero es importante recordar que nada es gratis. Lo que ganamos en libertad con bitcoin, perdimos en la seguridad de conocer a alguien más que se está responsabilizando de nuestro dinero.

Ahora, ¿cual preferirías tener? ¿Preferirías ser capaz de gastar tu dinero como tu creas que es mejor y saber que está a salvo de los caprichos de líderes políticos que no han dejado la piel como tú para obtener esos ingresos? O, ¿preferirías tener la comodidad de saber que si fallas en proteger tu dinero, alguien te reestablecerá financieramente?

Es por esto que soy un apasionado estudiante de la historia. Es una manera sencilla de comprender a la naturaleza humana, y asegurarme que lo mejor es tomar las riendas por mí mismo y hacerme responsable de las decisiones de mi vida.

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Un caso de uso real

En estos días ni siquiera necesitas estudiar el pasado. El ciclo de 24 horas en los noticieros nos brinda una clara idea del desastre económico que acarrea. Observamos todo el tiempo cada una de las etapas del colapso financiero a escalas nacionales.

Venezuela es el ejemplo exacto de una sociedad que da sus últimos alientos previo a la disolución financiera. Su gente se muere de hambre mientras que sus líderes continúan ostentando el poder. La inflación arroja cifras que parecen inventadas, ilógicas.

El Fondo Monetario Internacional estima que la inflación anual de Venezuela para fines de este año sea cercana a 13.000%. Esto es impactante, cuando consideras que en otros lugares del mundo una tasa de 4 o 5% ya es noticia.

Hemos escuchado todo sobre la Alemania luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando las personas utilizaban bolsan de dinero para comprar pan. Aquí estamos, en un nuevo siglo, y las personas continúan sufriendo por las ambiciones de los poderosos.

Bitcoin pudo cambiar las cosas en Venezuela si hubieran tenido idea de lo que estaba por venir –debieron haberlo sabido– y si hubieran tenido la posibilidad de comprar bitcoin o cualquier otra moneda que no esté vinculada al bolívar.

Turquía, en cambio, es un escenario claro de transición hacia una disolución financiera. El país se tambalea entre el aumento de la deuda pública, la inflación de dos dígitos y la devaluación de la moneda nacional. Los ciudadanos están deshaciéndose de la lira desesperadamente para arrimarse a cualquier otro valor que esté a su alcance.

Muchos eligen a monedas extranjeras y otros, a bitcoin y demás criptomonedas.

De acuerdo con una encuesta de 15.000 personas, realizada por Statistica, aproximadamente uno de cada cinco turcos tienen criptomonedas, la tasa de adopción más grande entre los países estudiados. Bitcoin ya está cambiando las cosas para los turcos.

Para mirar una sociedad en etapas tempranas de colapso, podemos analizar Estados Unidos. Pocos ciudadanos son conscientes de lo que estamos por experimentar con nuestra política monetaria inflacionaria y el gasto público desmedido. Pero esos pocos ya están tomando medidas para protegerse de lo que muchos expertos dicen que será la próxima crisis financiera masiva para el país.

Para quienes están prestando atención, bitcoin está cambiando las cosas en Estados Unidos antes de que incluso empiece la disolución.

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La estrella fiduciara se está alineando

Todos sabemos, por las cartas y los juguetes pequeños que intercambiabamos en la escuela, que el dinero es parte del ser humano. Si no existe para nosotros, creamos uno. Pude comprobar eso en prisión.

A pesar de que las reglas y la razón escasean, los prisioneros eran capaces de crear una moneda rebuscando en los paquetes de escombros y una economía de mercado negro que sea asombrosamente diversa. Ofrecían a la venta desde servicios personales, como entrenamiento deportivo y escritura de cartas, hasta servicio de catering con la limitada provisión de alimentos disponibles.

Entonces, de cierto modo, bitcoin no es nada ajeno al dinero. Las personas siempre están innovando y bitcoin es el siguiente paso lógico. Es la respuesta de la gente encerrada por mucho tiempo en el sistema que los deja en desventaja significativa frente a quienes tienen el poder. Este sistema ha permitido que los que administran el dinero lo tomen de las personas y lo usen para protegerse a ellos mismos y sus familias.

De nuevo, no necesitas un libro de historia para saber qué sucede cuando los gobiernos son descuidados e incluso maliciosos con la política monetaria, cuando los líderes rechazan su responsabilidad de proteger no solo la moneda de su país, sino su valor. Todo lo que debemos saber de la historia es que esto ha pasado muchas veces más que una sola y que volverá a ocurrir –que está sucediendo ahora–.

Nuestra dependencia en otros para que nos cuiden a costa de nuestra libertad y responsabilidad personal ha crecido estrepitosamente hasta el punto que las personas están a merced de individuos y organizaciones que nunca han tenido intereses nobles.

Bitcoin llega con grandes recompensas y riesgos, pero tu moneda nacional es fiduciaria, con todo lo que eso conlleva, y tiene sus propios riesgos –al menos, así lo creo yo–. Para mí, es como dejar a alguien más las llaves de tu futuro y cruzar los dedos.

Cualquier libro de historia te contará muy bien cómo termina eso.

La versión original en inglés escrita por Charlie Shrem se publicó en CoinDesk.

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