Diferencias entre bitcoin y el dinero fiduciario

Aunque cueste aceptarlo, el dinero es una de las tantas alucinaciones colectivas

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En la primera parte de este texto hablamos sobre la ilusión del dinero y las innovaciones de bitcoin. Hicimos una breve introducción de las diferencias entre esta criptodivisa y el dinero fiat. A continuación trataremos más a fondo aquellas diferencias y el rol de bitcoin frente al Estado y la economía.

Existen algunas diferencias radicales entre las criptomonedas y las monedas fiat —término latino que significa «hágase»—.

Las transacciones realizadas en el sistema de Bitcoin se registran en un libro contable inmutable —que no puede ser modificado, borrado o censurado—. No depende de la autoridad de los bancos o los gobiernos, sino del consenso de una red de computadoras públicas a la que, en teoría, cualquiera puede unirse.

Como dijimos antes, el suministro de bitcoin es escazo, ya que solo se emitirán 21 millones de bitcoins. Asimismo, el anonimato —algunos prefieren hablar de pseudoanonimato— que ofrece bitcoin no es tan infalible como el del dinero en efectivo.

El cuadro a continuación resume claramente las diferencias entre las monedas fiat y bitcoin.

Imagen: J. F. Bolaños
¿Qué representa bitcoin para el Estado y la economía?

Con la invención de BTC, se logró finalmente separar el dinero de la idea del estado-nación como emisor monetario soberano. Ahora, gracias a las criptomonedas, la soberanía económica la ejerce cada individuo que las posee.

Hemos pasado del dinero basado en las instituciones al dinero basado en las redes informáticas. Dicho de otra manera, bitcoin dio paso a la tan ansiada y necesaria separación entre el Estado y la economía.

Mira también: Bitcoin: del auge a la caída

Bitcoin es diferente a las monedas fiduciarias emitidas por los Estados, porque no está basado en deuda. Tú no debes nada a nadie y nadie te debe a ti.

Es un sistema basado en la propiedad de este token digital y abstracto. Cada individuo es realmente dueño de su dinero, ya que nadie puede censurarlo, confiscarlo o congelarlo. Nadie puede decidir qué debes hacer o no con tu dinero.

El dinero es una ilusión

A pesar de que cueste aceptarlo, el dinero es una ilusión. Forma parte de una de las tanta alucinaciones colectivas. Lo único real es su poder simbólico.

El dinero no es más que un lenguaje de intercambio que nos permite dar valor a las cosas y confiar en los extraños. Nuestro entendimiento e interpretación de un pedazo de papel impreso y teñido de diversos colores es todo lo que cuenta.

En tal virtud, el valor de todo tipo de dinero es inestable, fluctuante y muchas veces volátil. Todo esto, a pesar de los infructuosos y equivocados esfuerzos de los gobiernos por establecer tipos de cambio fijos, con el objetivo de mantener su valor y fijación de tasas de interés para controlar su flujo.

¿El dinero tiene un valor intrínseco?

La respuesta es no. El dinero es frágil y provisional. Aquel que cree que es real, sólido o respaldado por algo o por alguien está creyendo en cucos. Y precisamente este es el principal argumento que se emplea en contra de bitcoin y las otras criptomonedas: manifiestan que no valen nada porque «no tienen respaldo».

Sin embargo, el dinero adquiere su valor por la confianza que los usuarios depositan en él. El bolívar venezolano no vale nada porque nadie confía en él ni en el gobierno que lo emite soberanamente.

El economista español, Juan Ramón Rallo, responde fácilmente la pregunta ¿cuál es el precio justo o razonable de bitcoin? El valor intrínseco o fundamental de cualquier activo financiero surge de descontar al presente sus flujos de caja futuros. Pero con bitcoin no podemos aplicar esta regla por una sencilla razón: bitcoin carece de flujos de caja futuros.

Al igual que le sucede al oro, [bitcoin] no promete entregar nada a su propietario: la única razón por la que se lo demanda hoy es para revenderlo más adelante. – Juan Ramón Rallo

Bitcoin carece de retorno explícito —como sucede con el oro—, pero sí posee un fuerte retorno implícito en forma de liquidez. Es indudable que la liquidez de bitcoin es hoy mucho menor que la del dólar o la del euro.  No obstante, la liquidez de esta criptodivisa crece conforme más personas la aceptan como medio de pago y su volatilidad se reduce —fenómeno que ha ocurrido durante casi todo el año 2018—.

Cabe destacar que la liquidez de bitcoin es mucho mayor que la del dólar o el euro en situaciones específicas como transferencias internacionales de dinero, en las que su uso genera menos costos financieros y considerable ahorro de tiempo. Una transacción de BTC se confirma en 20 minutos aproximadamente, mientras que las transacciones bancarias internacionales tomas algunos días. Los envíos de bitcoin se dan entre personas, sin la participación de intermediarios.

¿Bitcoin es un fraude?

La teoría que dio origen a las criptomonedas, con bitcoin como pionero, es que los registros almacenados por una red distribuida de computadoras es a prueba de manipulaciones. En esta red, los propietarios no se conocen entre sí, pero pueden confiar cabalmente entre ellos gracias al cumplimento de unas reglas de consenso.

Mira también: Bitcoin sí es mejor que el oro

Su alta resistencia a ataques garantiza la solidez de una moneda, al menos, de mejor forma que los gobiernos. Hasta el día de hoy, la cadena de bloques Bitcoin se ha mantenido estable e incorruptible.

Decir que “bitcoin es un fraude” porque gente maliciosa ha estafado a personas incautas o porque se ha utilizado para lavado de activos, equivale a decir que “la industria de servicios financieros es un fraude” por las mismas razones. Además, los bancos actúan tan irresponsablemente que a través de las historia se los ha salvado de la quiebra con recursos públicos una y otra vez.

Hay una leyenda urbana que dice que la mayoría de los billetes de cien dólares tienen rastros de cocaína. ¿El hecho de que el dólar estadounidense se utilice en transacciones ilegales provenientes del narcotráfico y terrorismo deslegitima el efectivo? No. Lo cierto es que el dinero no es bueno ni malo por sí mismo, es tan solo una herramienta.

Cuando nos referimos a Bitcoin no solamente hablamos de una moneda, hablamos de la refundación de los sistemas sociales, políticos y económicos que nos fallan constantemente. Entre ellos se encuentran, por supuesto, los Estados y la banca.

Los sistemas abiertos, distribuidos, horizontales y autónomos —tales como los generados por las cadenas de bloques— están remplazando a sus pares cerrados, centralizados, verticales, jerárquicos y corruptos basados en modelos anacrónicos del siglo XVIII.

Es innegable que tanto los Estados como las instituciones financieras, que actúan gracias a privilegios legales, tienen fallas estructurales profundas y son propensos a la corrupción. Esto siempre ha sido y será así mientras persista el paradigma centralizado de poder.

Bitcoin es un proyecto motivado política e ideológicamente desde su origen para establecerse como un sistema monetario digital distribuido a prueba de manipulaciones. Si la humanidad lo desarrolla e impulsa, este se convertirá en una importante alternativa al sistema financiero tradicional.

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