Los diferentes rostros de blockchain, parte 2

Las cadenas de bloques abiertas se distinguen por tipo de consenso y su utilidad

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En la primera parte de este texto, hicimos una introducción a la cadena de bloques desde el punto de vista ideológico y conversamos sobre las cadenas de bloques públicas y sus características. A continuación, seguiremos con los temas que quedaron pendientes.

Blockchains abiertas con diferentes mecanismos de consenso

El atributo básico de toda blockchain es que sus datos se organizan en la cadena a través de la agregación secuencial de nuevos bloques de datos, sí y solo sí, se cumplen ciertas condiciones específicas que permitan al sistema lograr un consenso sobre el verdadero estado de la red.

Las entidades que agregan datos a una cadena de bloques se llaman mineros, quienes compiten por proponer el siguiente bloque de la cadena de bloques, a través de la resolución de muy complejas operaciones matemáticas. Los mineros son recompensados por este trabajo con unidades de la criptomoneda nativa.

Entre los protocolos de consenso más comunes se encuentran:

No me ocuparé de describir cada una de ellas en este artículo. Simplemente, las cito como referencia. Este es un tema a ser tratado en futuros artículos.

Cadenas de bloques sin criptomonedas

Existe un amplio espectro de aplicaciones para la tecnología de la cadena de bloques: registros de tierras, activos financieros, control impositivo, distribución de energía, trazabilidad de la cadena de suministro, etcétera. Algunos afirman que este tipo de aplicaciones tendrán un impacto más trascendente y sostenible en la sociedad que las criptomonedas.

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En la mayoría de los casos actuales, no hay historias de éxito, no existe un estándar definido. Por lo pronto, nos encontramos ante valiosas e interesantes ideas, libros blancos, informes, estudios, experimentos y pruebas de concepto.

En este contexto, es usual que no se creen nuevas cadenas de bloques para aplicaciones no monetarias, sino que estas corran sobre las cadenas públicas existentes como Ethereum, NEO o Cardano.

El primer ejemplo de blokchain sin criptomoneda es Namecoin que fue, por cierto, la primera bifurcación de Bitcoin. Su objetivo es almacenar pequeñas cadenas de datos y funcionar como un sistema DNS, permitiendo el alojamiento distribuido de sitios web resistentes a la censura.

También podemos mencionar a BitShares, un intercambio distribuido de diferentes tipos de activos y criptoactivos, Next, una serie de herramientas para el desarrollo de aplicaciones basadas en blockchain, y Sia, Storj, Filecoin y MaidSafe, sistemas distribuidos de almacenamiento de archivos.

Ethereum podría ser clasificado dentro de esta categoría, ya que actualmente es el estándar para la aplicación no monetaria de la cadena de bloques. En su corta vida, Ethereum se ha convertido en el anfitrión de una asombrosa cantidad de tokens, contratos inteligentes y aplicaciones distribuidas (dApps, por sus siglas en inglés). Los dos últimos han sido la base de las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO, por sus siglas en inglés).

Aquí cabe una precisión. Si bien es cierto, las cadenas de bloques mencionadas en los párrafos previos sí poseen criptomonedas nativas, su función no es precisamente la de actuar como medios de pago o de intercambio. Estas fueron creadas específicamente para pagar por los servicios ejecutados en sus cadenas de bloques respectivas.

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Cadenas de bloques laterales, secundarias o hijas

Estas cadenas se basan en la idea de trasladar los activos almacenados en una cadena de bloques principal u otra cadena secundaria o lateral sin violar las reglas de consenso. Esto permite escalar considerablemente la capacidad de la cadena de bloques principal que, como sabemos, hoy es uno de los principales problemas que enfrentan las cadenas de bloques públicas.

Los desarrolladores tanto de Bitcoin y Ethereum han estado trabajando en este tema con iniciativas como Lightning Network y Plasma, respectivamente. Algunos otros proyectos de este tipo que merecen ser mencionados son Truthchain y Rootstock.

Blockchains cerradas o privadas

Una condición sine qua non para las cadenas de bloques de criptomonedas es que sean abiertas y públicas, teniendo en cuenta la transparencia y el acceso en tiempo real que los usuarios tienen para observar las transacciones que ocurren. Sin embargo, esta condición de apertura no es un factor vinculante para que exista una cadena de bloques.

Vitalik Buterin, creador de Ethereum, por ejemplo, cree que, en lugar de tener acceso a un sistema abierto y público sin restricciones asegurado por la criptoeconomía y mecanismos de consenso, también es posible crear un sistema donde los permisos de acceso estén estrictamente controlados y restringidos a un grupo de usuarios. Cada uno de ellos tendrá derechos para modificar o leer el estado de la red, mientras se mantienen ciertas garantías de autenticidad, confianza y distribución que proporcionan las cadenas de bloques abiertas y públicas.

Por otro lado, hay autores como Andreas Antonopoulos, gurú de la cadena de bloques y Bitcoin, mucho más conservadores al respecto. Andreas piensa que, de hecho, existen diferencias fundamentales entre las cadenas de bloques abiertas y las cerradas.

En la tercera y última parte de esta publicación, seguiremos conversando sobre las cadenas de bloques privadas, las iniciativas que han surgido en este ámbito y sobre aspectos relacionados con su seguridad.

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