No se trata de cuánta energía consume bitcoin

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La palabra bitcoin genera tanto entusiasmo como arduo criticismo. La comunidad financiera considera una promesa especulativa a esta forma de comercio que actualmente está sujeta a poca o ninguna regulación. Mientras tanto, otras personas creen que es una distracción que resta méritos a las longevas instituciones financieras estadounidenses.

El consumo de energía de bitcoin se ha convertido recientemente en un tema de debate. Un artículo de Forbes, publicado el 30 de mayo, expone cómo bitcoin aumenta dramáticamente el consumo de energía global y cómo la electricidad es su “talón de Aquiles”.

Yo soy una investigadora que estudia la tecnología de energías limpias y, específicamente, la transición hacia sistemas de energía decarbonizados. Por lo tanto, creo que la conversación alrededor de bitcoin y el consumo de energía está sobresimplificado.

Las nuevas tecnologías –como son los centros de datos, las computadoras y antes de ellos fueron los trenes, aviones y automóviles– generalmente consumen elevados niveles de energía. Con el tiempo, todas éstas se han vuelto más eficientes, un progreso natural de toda tecnología: ahorrar energía equivale a ahorrar en costos.

Al hablar específicamente del consumo de energía como un todo, considero que muchos descuidan comprender uno de los beneficios más básicos de los sistemas de energía renovables. La producción de electricidad puede incrementar mientras que el impacto al ambiente se mantiene mínimo. En lugar de enfocarse en cuánta energía usa bitcoin, la discusión debería centrarse en quién está produciéndola y de dónde viene esa energía.

Contabilizando el consumo

Minar un bitcoin requiere grandes cantidades de capacidad de procesamiento informático. Bitcoin es como un tipo de código monetario oculto, cuyo valor se deriva de resolver un rompecabezas programable. Se necesita de potencia computacional para resolver este rompecabezas.

La electricidad representa el 90% del costo de minar bitcoin. Por ende, se dice que la minería de bitcoin utiliza cantidades exhorbitantes de energía. En 2017 consumió alrededor de 30 teravatios-hora, la misma cantidad de energía que utiliza todo el país de Irlanda en un año.

Si bien es bastante, no es exhorbitante. La industria bancaria consume un estimado de 100 teravatios-hora anuales. Si la tecnología de bitcoin fuera a madurar incrementando su tamaño de mercado en más de 100 veces, todavía equivaldría a 2% de todo el consumo de energía.

Fuentes de energía

Bitcoin está ciertamente consumiendo una creciente cantidad de energía alrededor del mundo, pero ¿está aumentando su consumo de carbono? Los mineros de bitcoin tradicionalmente han establecido sus granjas en China, donde el carbón alimenta a 60% de la energía del país.

Ahora la minería de bitcoin se está expandiendo en áreas con energía más barata, como en el Noreste del Pacífico en Estados Unidos. La energía es barata ahí, particularmente por la masiva disponibilidad de energía hidráulica, una fuente que produce bajas emisiones de carbono.

La minería de bitcoin en China, con gran parte de la producción de electricidad a partir de combustibles, es en realidad problemática. China ya era antes de bitcoin uno de los más grandes contribuyentes a las emisiones de carbono.

Sin embargo, ¿qué pasa con la minería de bitcoin en Oregon? No es lo mismo. No todos los tipos de generación de energía son iguales en cuanto a su impacto en el ambiente. Los estados y los mercados alrededor del mundo tampoco dependen uniformemente de los mismos tipos de generación energía.

En Europa, por ejemplo, Islandia se está convirtiéndo en un sitio popular para la minería de bitcoin. El 100% de las fuentes de producción energética en este país son renovables. Una abundante oferta de energía geotérmica e hidráulica hacen que la cantidad requerida de energía por los mineros de bitcoin sea barata y prácticamente irrelevante.

De forma similar, en el Noreste del Pacífico estadounidense, los mineros todavía pueden esperar buenas ganancias sin contribuir altamente a las emisiones de carbono.

La discusión correcta

Al igual que muchos otros aspectos de la industria energética, bitcoin no es necesariamente un “chico malo”. Simplemente es una nueva y muy poco comprendida industria.

La discusión acerca del consumo de energía y bitcoin es, de acuerdo a mi perspectiva, injusta si no se discute la intensidad de todas las nuevas tecnologías, específicamente los centros de datos.

En lugar de discutir el consumo de energía en general, las personas deberían discutir la producción de carbono de bitcoin y entender que algunas ubicaciones preferidas para la minería están incrementando un problema ambiental ya existente.

A pesar de que ha habido una extensa discusión sobre el consumo de energía de bitcoin en los medios, no he visto ningún estudio comparativo que calcule la huella de carbono de bitcoin.

El consumo global de electricidad está creciendo en todo lado. La administración de información de energía de Estados Unidos predice que la utilización mundial subirá cerca de un 28% en las próximas dos décadas. Pero un consumo de energía mayor es malo solamente si no cambiamos hacia una producción de energía que emita menos carbono. Hasta ahora, sin embargo, parece que solo los mineros de bitcoin se están mudando a partes del mundo con energías limpias.

Por lo tanto, quizá las personas deberían dejar de criticar a bitcoin por la intensidad energética y empezar a criticar a los estados y países que continúan alimentando a las nuevas industrias con energías perjudiciales al ambiente.

La versión original en inglés escrita por Katrina Kelly-Pitou se publicó en The Conversation.

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