¿Qué sucederá cuando se emitan los 21 millones de Bitcoins? Parte II

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En la primera parte de este artículo conversamos sobre el origen de los nuevos Bitcoins y la minería, actividad que garantiza la seguridad de la red de pagos de esta criptomoneda. En esta, la segunda y última parte, seguiremos hablando sobre la minería y qué sucederá cuando se emitan los 21 millones de Bitcoins.

Los mineros deben descifrar o descubrir una «función hash» con el objetivo de hacerse del siguiente bloque de la cadena de bloques que, en términos muy simples, es una serie de caracteres alfanuméricos que ha sido codificada con el algoritmo criptográfico 256 Bit Secure Hash Algorithm (SHA 256).

Para decodificar o descubrir este hash, los equipos de minería deben llevar a cabo trillones de operaciones matemáticas por segundo, consumiendo mucha energía eléctrica y capacidad informática. La probabilidad de calcular un hash es muy baja, por lo que se deben realizar muchos intentos.

Por ejemplo, este es el resultado de codificar mi nombre, «Juan Francisco», con el algoritmo criptográfico SHA 256 que utiliza Bitcoin:

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El uso de los hashes criptográficos dentro del proceso de la minería es mucho más complejo que la simple codificación de mi nombre, en este caso, con el algoritmo SHA 256, por lo que este es un tema que merece un análisis más profundo.

La función de la minería no es crear Bitcoins nuevos, éste es un efecto secundario. Su función es la de proveer seguridad y validación a todas las transacciones contenidas en los bloques de acuerdo a unas reglas de consenso. La generación de nuevos Bitcoins, en realidad, representa un mecanismo de recompensa que reciben los mineros por su trabajo que, como vimos anteriormente, hoy por hoy es de 12,5 BTC cada diez minutos.

¿Qué sucederá cuando se emitan los 21 millones de Bitcoins?

Actualmente, los mineros reciben el «block reward» más las comisiones que se generan en cada transacción de Bitcoin como recompensa por su trabajo. Cuando el Bitcoin número 21 millones haya sido generado, los mineros empezarán a recibir únicamente las comisiones por las transacciones.

Se espera que el valor de las comisiones sea lo suficientemente atractivo para los mineros, con el fin de que sigan participando en la red de pagos. El abandono abrupto de la red por parte de muchos mineros al mismo tiempo, significaría la centralización y eventuales fallas de seguridad.

¿Qué pasará con los usuarios?

Teniendo en cuenta que la oferta monetaria de Bitcoin es limitada y que se la conoce de antemano, esta criptomoneda goza de escasez. Bitcoin es como el oro en muchos sentidos:

  • Al igual que el oro, Bitcoin no puede crearse arbitrariamente.
  • El oro debe extraerse del suelo y Bitcoin debe extraerse a través de medios digitales.
  • Ambos son activos escasos de los que se conoce su suministro.

Se espera que esta condición haga que su precio aumente progresivamente a través del tiempo en función de la ley de la oferta y la demanda: relación existente entre la demanda de un producto en el mercado y la cantidad ofrecida de dicho producto. Mientras mayor sea la oferta de un bien, menor será su precio; mientras menor sea la oferta de un bien, mayor será su precio.

Según señala este artículo de Martin YK Li, se estima que, hasta el año 2017, se han perdido para siempre el 25% de los Bitcoins en circulación. Las razones más frecuentes de las pérdidas son:

  • Olvido de las contraseñas de las billeteras digitales
  • Pérdida de las claves privadas o frases semilla
  • Fallas, robos o pérdidas de hardware
  • Muerte del propietario, quien no divulgó sus claves privadas a sus deudos
  • Envío de BTC a direcciones válidas, pero aún no creadas

En términos generales es imposible recuperar los BTC perdidos. Si bien, estos permanecen en la cadena de bloques, la misma que puede ser verificada públicamente, no hay manera de volver a gastarlos sin el conocimiento de las claves privadas.

Por esta razón, es muy importante tomar ciertas medidas simples de seguridad que nos permitirán tener nuestros criptoactivos a buen recaudo.

Los usuarios y los «hodlers» de Bitcoin pueden estar tranquilos porque el hecho de que ya no se vayan a emitir más monedas no quiere decir que vayan a dejar de circular. En otras palabras, Bitcoin sobrevivirá siempre y cuando existan personas que lo usen. De hecho, como consecuencia de su escasez, se espera que el precio de esta criptomoneda se incremente a través del tiempo.

En este sentido, Bitcoin puede ser dividido hasta en 100 millones de partes, es decir, en ocho fracciones decimales conocidas con el nombre de «satoshis» —en honor a su creador, Satoshi Nakamoto—. Esta fragmentación permitiría que se hagan transacciones de montos pequeños a pesar de que el precio sea alto.

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