3 formas de destruir a Bitcoin según el MIT

0

De acuerdo a un interesante artículo publicado en Cointelegraph hace un par de meses atrás, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha imaginado tres maneras en las que Bitcoin puede ser destruido. Sin duda alguna, la trascendencia de esta criptodivisa es una de las principales preocupaciones de quienes estamos inmersos en el criptomundo, así que les invito a leer con atención y sin prejuicios el texto a continuación.

Es de conocimiento público que, en el año 2009, un misterioso personaje llamado Satoshi Nakamoto puso a disposición del mundo un nuevo tipo de dinero digital que puede ser utilizado de la misma manera que el dinero físico emitido por los gobiernos a través de sus bancos centrales, con la gran diferencia de que Bitcoin no es emitido ni controlado por ninguna autoridad o institución central, sino por sus propios usuarios alrededor del planeta.

3 formas de destruir a Bitcoin según el MIT

Si bien es cierto que Bitcoin ha sido el responsable de la creación de una nueva economía llamada «criptoeconomía» en la que es imposible falsificar o duplicar las transacciones monetarias, no ha podido evitar la replicación de la idea en sí misma. En otras palabras, nadie puede copiar un Bitcoin, pero cualquiera puede copiar y mejorar la idea de Bitcoin.

El desarrollador de Ethereum, Vlad Zamfir define a la criptoeconomía como una disciplina formal que estudia los protocolos que gobiernan la producción, distribución y consumo de bienes y servicios en una economía digital distribuida, enfocándose en el diseño y caracterización de estos protocolos.

Entonces, la pregunta de rigor que debemos hacernos es…

¿Cómo podría un gobierno, una corporación o una persona hacer que Bitcoin desaparezca?

A continuación, vamos a plantear algunos escenarios que harían de Bitcoin irrelevante y que desaparezca de la faz de la Tierra.

1) Competencia estatal

El estado-nación podría tener la iniciativa de crear una criptomoneda a la que vamos a dar el nombre de «CentralCoin» con la cual, a través de la ejecución de un contrato inteligente, la entidad tributaria oficial podría retirar automáticamente de nuestras billeteras o monederos digitales el monto correspondiente a los impuestos que debemos pagar.

Este hipotético y perverso escenario en el que los gobiernos tienen control absoluto del dinero de las personas fue descrito por David Andolfatto, un investigador del Banco de la Reserva Federal de Saint Louis, y luego perfeccionado por Sahil Gupta, estudiante de Yale que publicó un estudio sobre cómo funcionaría una moneda como CentralCoin. La cadena de bloques detrás de esta moneda digital estatal sería administrada por instituciones certificadas por los bancos centrales de los diferentes países. Los nodos de esta cadena de bloques podrían estar bajo el control de los bancos privados, por ejemplo.

Para usar CentralCoins, los usuarios deben demostrar su identidad y abrir una billetera en el banco central o algún banco privado afiliado a esta red. Luego del registro y descarga del monedero, el usuario puede comprar CentralCoins con su moneda local a un determinado tipo de cambio. Un modelo como este podría llegar a ser popular y significar la desaparición del dinero en efectivo y de Bitcoin. Esta situación facilitaría a los gobiernos la recaudación de impuestos y la elaboración de políticas monetarias.

Este asunto ya no pertenece al ámbito de la ficción. El Banco de Canadá construyó una simulación de una criptomoneda emitida por esta institución en una cadena de bloques similar a la de Ethereum en 2016. Por otro lado, el Banco de Inglaterra, informó en el mismo año que la adopción parcial de una moneda digital emitida por el banco central daría como resultado un aumento del 3% del PIB gracias a la reducción en los costos de las tarifas de las transacciones y de los impuestos que generan.

2) Ataque furtivo de Facebook

El trono de Bitcoin podría ser usurpado por una criptodivisa creada por alguno de los gigantes de las redes sociales, por ejemplo, Facebook que tiene más de dos mil millones de usuarios en todo el mundo. Facebook podría valerse de su inmensa popularidad para destronar a Bitcoin. En enero de este año, Telegram, servicio de mensajería instantánea que cuenta con más de 200 millones de usuarios, anunció que crearía su propia criptomoneda, llamada Grams, para que los usuarios puedan enviarla entre sí y pagar por los diferentes servicios dentro de la red. Gracias a esta iniciativa, en febrero de 2018, Telegram recaudó 850 millones de dólares en la primera ronda de su oferta inicial de monedas (ICO); en la segunda ronda llevada a cabo en marzo, recaudó otros 850 millones de dólares.

Así que Facebook, del mismo modo que Telegram, podría emitir su propia moneda nativa o bien podría tomar la ruta más sencilla: adoptar Bitcoin u otra criptomoneda y asumir el control logrando persuadir a los usuarios para que se modifiquen las reglas de consenso a través de una bifurcación dura. Precisamente esto ocurrió el año anterior con la creación de Bitcoin Cash y Bitcoin Gold, bifurcaciones de la cadena de bloques de Bitcoin que tienen otras reglas de consenso y funcionalidades.

Facebook podría utilizar una criptodivisa nativa llamada «FBCoin» —o bien una nueva versión de Bitcoin— para cobrar a sus usuarios por una experiencia libre de anuncios o por los productos que se venden en su mercado.

3) Competencia entre criptomonedas

Hay otra forma de hacer que Bitcoin sea irrelevante, esta tampoco pertenece al ámbito de la ficción, simplemente los hechos deben continuar con su curso actual. En un futuro cercano, los diferentes bienes y servicios tenderán a estar representados por tokens que pueden ser intercambiados por otros o bien utilizados para pagar por servicios prestados por fabricantes y proveedores. Nuestras billeteras o monederos digitales contrendrán una serie de monedas como CentralCoin, FBCoin, AppleCash, ToyotaCash, MetroCoin y otras que servirán para efectuar pagos específicos en función del bien o servicio que compremos.

«Mi visión del futuro es que habrá miles o millones de formas de pagar por cosas». – Campbell Harvey, Universidad de Duke.

Esta tendencia ya está sucediendo, es usual que las «startups» de blockchain desarrollen servicios que funcionen únicamente con el empleo de una criptomoneda nativa, diseñada específicamente para la aplicación. Estos tokens no se diferencian de los sistemas de fidelización y tarjetas de regalo que las empresas han utilizado como mecanismos de mercadeo para atraer a sus clientes, salvo por una sola cosa: cuando estos activos se registran en una cadena de bloques inmutable adquieren la característica de escasez digital y pueden intercambiarse de manera fácil y segura.

¿Qué le espera a Bitcoin?

Teniendo en cuenta los tres escenarios descritos anteriormente, ¿habría alguna ventaja para el Bitcoin original? Eventualmente, una de sus principales características seguirá siendo su gran fortaleza: las transacciones de Bitcoin son anónimas e imposibles de censurar. Estas cualidades desaparecerían en el momento en que instituciones cerradas, centralizadas y jerárquicas como los bancos centrales o las redes sociales se hagan del control y gestión de un criptoactivo.

A pesar del anonimato que ofrecen las transacciones de Bitcoin, se sabe que, gracias a documentos filtrados por Edward Snowden, la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha buscado formas de relacionar la actividad en la cadena de bloques de Bitcoin con personas reales. La NSA ha estado utilizando diversas tecnologías de monitoreo de la actividad de los usuarios de Internet con el objetivo de recopilar datos que podrían vincular direcciones de Bitcoin con nombres e identidades reales.

Los defensores del paradigma propuesto por Bitcoin se han aferrado al sueño de una moneda abierta, sin fronteras, distribuida, neutral y resistente a la censura que se encuentre siempre bajo el control de las personas. Sin embargo, parece ser que, para la gran mayoría de gente, estas cuestiones no forman parte de sus preocupaciones, al menos por ahora.

El reporte del MIT concluye que si las criptomonedas están destinadas a ser usadas por el público en general, será el hábito de las masas, no los deseos de los usuarios iniciales de Bitcoin, los que determinarán si la visión de Satoshi Nakamoto trascenderá a través del tiempo.

¿Te gustó el artículo? ¡Puedes apoyar a Juan F. Bolaños en Patreon!

Deje un Comentario

Su correo electrónico no será publicado.