La siguiente crisis económica podría impulsar o no a las criptomonedas

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Desde que Estados Unidos declaró su independencia de Gran Bretaña en 1776, han habido 19 grandes caídas del mercado, recesiones o mercados de valores a la baja en este país.

Cada crisis y la posterior recesión acarreó un conjunto de circunstancias aparentemente únicas, pero que terminaron siendo una combinación de los mismos factores: deuda excesiva, manipulación del mercado, financiación excesiva y abundancia irracional —como lo dijo el expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan—; o en una palabra, fraude.

Independientemente de las circunstancias o épocas en las que se den, el problema tiende a desarrollarse de la misma manera.

Primero hay un gran mercado en operación. Luego viene el pico del mercado alcista, durante el cual se establece la creencia de que finalmente hemos llegado a entender al mercado. Finalmente, llega el colapso —y todo el fraude, el engaño y las triquiñuelas financieras se muestran como lo que siempre fueron. Los políticos se apresuran a regular el mercado y prometen que este tipo de crisis nunca volverá a suceder.

Volvemos a empezar todo el ciclo con una nueva recuperación y tratamos de convencernos a nosotros mismos de que esta vez será diferente.

Pero, ¿y si la próxima vez es realmente diferente?

En los últimos años, las criptomonedas han pasado de ser un nicho para entusiastas de la tecnología y anarquistas, a ser un mercado próspero con un valor fluctuante. El año pasado se invirtieron miles de millones de dólares en investigación y desarrollo de la tecnología blockchain y sus activos digitales relacionados. Todos los días, escuchamos noticias sobre cómo los gobiernos y las empresas se las ingenian por utilizar y regular correctamente las criptomonedas.

Sin embargo, incluso cuando vemos que los gobiernos y las grandes instituciones interactúan y se comprometen con estas nuevas tecnologías, aún no han sido adoptadas por las masas.

Mientras que los fanáticos de las criptomonedas dejarían rápidamente al sistema monetario actual a un lado y empezarían un mundo con blockchains públicos, inmutables y sin intermediarios, la mayoría de la gente no está tan preparada.

Las criptomonedas enfrenta dos problemas:

Para empezar, la mayoría de la gente sabe poco o nada sobre cualquier criptomoneda que no sea Bitcoin. Un grupo más pequeno realmente entiende cómo funciona el Bitcoin u otras criptomonedas. Y  menos personas aún son las que entienden sobre los beneficios y riesgos que conllevan las innovadoras criptomonedas y tecnología blockchain.

En segundo lugar, las personas no cambian muy fácilmente, y lo único más difícil de cambiar luego de los hábitos es cambiar la percepción. Las primeras impresiones son todo: una vez que las personas deciden qué piensan de algo, es muy difícil cambiarlo. La gente ha estado usando la misma forma de moneda por generaciones, y convencerlos de cambiar de repente a algo completamente extraño para ellos será mucho más difícil de lo que muchos entusiastas de la tecnología creen.

Y, mientras el ethos de la descentralización tiene un atractivo casi evangélico para aquellos en la comunidad cripto, la mayoría de la gente no le tiene una confianza fuerte o ninguna confianza. La idea de no tener a nadie a quien llamar si algo sale mal es inquietante para la persona común y corriente.

Estos factores, y muchos más, hacen que sea poco probable que se produzca una adopción rápida de las criptomonedas. Cuando a la gente le va bien comprar cosas con su moneda fiduciaria, ¿por qué cambiar? La respuesta es que no van a cambiar.

Incluso muchos de los que comercian en el espacio criptográfico todavía estipulan las cifras en términos de dólares estadounidenses y se regocijan o se desesperan por cuántos dólares pueden obtener por la moneda de elección.

Para que cualquiera de nosotros cambie, finalmente necesitamos un catalizador.

Si pudiera mantener un sixpack en tu estómago y perfecta salud comiendo donas y helado todo el día mientras descansa y recoge migas de Cheetos de tu ombligo, ¿por qué alguna vez haría ejercicio o comería de forma saludable? Obvio, no lo haríamos.

Por supuesto, así no es cómo funciona la vida. Usted comenzaría a aumentar de peso y tendría problemas de salud que —o al menos deberían— ser un motivador para poner su salud en orden. ¿Por qué supondríamos que una economía con más de 330 millones de participantes —más miles de millones en todo el mundo— se comportaría de manera diferente?

¿Recuerda al tipo del que estábamos hablando antes? ¿El mismo que alegremente recoge las migas de Cheetos de su sixpack? Eso es el pefercto reflejo de la economía de Estados Unidos. Durante décadas, se nos ha servido un delicioso buffet económico de donas en forma de deuda masiva. Esta deuda ha sido posible por el estatus del dólar como moneda de reserva mundial.

Solo cuando se pierda esa zona de confort, las criptomonedas realmente serán probadas.

La próxima recesión podría ser el catalizador.

¿Qué pasaría si tuviéramos otra crisis financiera en 2018 o en 2019? ¿Qué herramientas tendría la Reserva Federal a su disposición? ¿Cómo podría ser la próxima crisis y qué podría significar para las criptomonedas?

Primero, la Reserva Federal no tendría mucho margen para inyectar liquidez en la economía mediante recortes de tasas de interés.

Antes de la crisis financiera más reciente que fue en 2008, las tasas de interés alcanzaron un máximo de 5,25% en junio de 2006. Las tasas se mantuvieron en ese nivel hasta septiembre de 2007, cuando la Reserva Federal las redujo en 50 puntos debido a la caída de ventas en el sector inmobiliario. Durante los siguientes 14 meses, la Reserva Federal continuó reduciendo las tasas de manera constante, esencialmente tocando fondo con una tasa de interés del cero por ciento —siendo 0.25% es la tasa más baja posible de fondos federales—.

Como si los agresivos recortes de tasas no hubieran sido suficientes —que no lo fueron—, la Reserva Federal también comenzó a comprar miles de millones de dólares en tóxicos activos hipotecarios respaldados por el gobierno que dieron problemas directamente a los libros contables de los principales bancos de Estados Unidos. Además, el banco central compró cantidades masivas de bonos del Tesoro de EE.UU. para ayudar a financiar el déficit billionario que el gobierno federal estaba ejecutando para estimular la economía.

En general, el balance de la Reserva Federal aumentó a un poco más de $4.5 billones, en comparación al déficit menor a $900 mil millones antes del colapso. Esto deja en claro que si ocurriera otro colapso, la Reserva Federal podría no ser capaz de desempeñar de manera efectiva su función tradicional como comprador de última hora del Departamento del Tesoro de EE.UU.

Te preguntarás, ¿a qué quiero llegar con todo esto?

Si la Reserva Federal no puede recortar las tasas de interés de manera significativa, entonces la única política viable sería comprar cantidades masivas de bonos para que el gobierno pueda usar ese dinero para el estímulo de la economía.

Sin embargo, el problema con esa disposición tiene doble cara. Por un lado está el inflado balance de $4.5 billones en contra y, por el otro, la Reserva Federal podría estar limitada en su capacidad de simplemente inyectar efectivo a la economía. En teoría, no hay un límite en el balance general de la Reserva Federal, pero existe un límite en la cantidad de dinero que se puede imprimir antes de que el mercado mundial pierda la confianza en el dólar.

La mala administración del presupuesto federal empeora el problema. En la actualidad, la teoría económica keynesiana es la escuela de pensamiento dominante entre los economistas de élite en los Estados Unidos. Esta teoría nos dice que el gobierno debe tener grandes déficits durante una recesión para compensar el gasto más ligero del sector privado.

Siguiendo este razonamiento, el Gobierno Federal registró déficits de más de $1 billón de dólares de 2009 a 2012. Después de 2012, los déficits se redujeron casi a la mitad para reducirlos a niveles más sostenibles.

Sin embargo, la administración de Trump está a punto de hacer algo totalmente inaudito en la historia de la política fiscal de Estados Unidos.

La próxima burbuja es una burbuja de deuda

Gracias en parte a los nuevos recortes de impuestos y al impulso del gasto militar, se prevé que EE.UU. tenga un déficit de más de 1 billón de dólares durante una de las expansiones económicas más largas de la historia de Estados Unidos. De hecho, solo la expansión que abarcó la década de los 90, ha sido más larga. En otras palabras, estamos pasados del límite.

Sin embargo, frente a todo esto, el gobierno federal está en condiciones de enfrentar déficits a nivel de recesión en un futuro previsible. Todo este gasto ya ha ejercido presión al alza sobre las tasas de interés en un momento en el que la Reserva Federal las está elevando. Además de esto, tanto la deuda corporativa como la de consumo están en su punto más alto.

En resumen, las deudas del gobierno, las empresas y los consumidores están en su punto más alto de todos los tiempos; al mismo tiempo que las tasas de interés están subiendo.

Para cualquiera que busque la próxima gran burbuja económica, no busque más —es la burbuja de la deuda—. Si un catalizador empujaría la economía estadounidense a la recesión y si el gobierno se ve obligado a generar déficits de $2 o incluso $3 billones para estimular la economía, deberían preguntarse antés: cuándo los acreedores y la comunidad financiera mundial finalmente dirán que ya es suficiente.

Todo parece una receta para una potencial crisis monetaria.

En una crisis así, ¿a dónde recurriría la gente si el dólar estadounidense se volviera altamente inflacionario? Indudablemente las personas podrían optar por otras monedas fiduciarias soberanas, pero es probable que una crisis del dólar sacuda la confianza de los ciudadanos hacia casi todas las monedas fiduciarias del mundo. Sin mencionar que los vendedores estadounidenses no aceptarían la moneda de otros países.

La oportunidad perfecta para la adopción de criptomonedas

Las criptomonedas serían una alternativa viable y no porque la gente crea en el espíritu del dinero digital descentralizado que está libre del control de los bancos centrales, sino por pura necesidad. Todos los entusiastas de las criptomonedas que actualmente intentan convencer a sus amigos y familiares de que “cripto” es el camino del futuro tendrían un buen argumento que ofrecer.

Ya tenemos casos de estudio y evidencia para esta hipótesis en países donde el gobierno ha degradado la moneda nacional o ha tratado de restringir el acceso de los ciudadanos a su dinero.

La crisis financiera en Grecia y Venezuela forzó a los ciudadanos a acudir en masa a las criptomonedas para proteger su valor de la hiperinflación, o en el caso de los griegos, de la confiscación. Si se dieran circunstancias similares en países desarrollados, no hay ninguna razón para pensar que los estadounidenses y residentes de otras partes del mundo no actuarían de manera similar.

¿Será posible que las criptomonedas puedan gradualmente ganar aceptación y adopción masiva en un largo periodo de tiempo?

Sí, es posible. Pero, ¿por qué las personas utilizarían Bitcoin o cualquier otra criptomoneda para las transacciones diarias si es que el dólar funciona bien? No hay nada que ellos deban aprender ni pasos adicionales de seguridad que deban realizar.

Más importante todavía, ellos están siendo pagados en dólares, así que hay muy poca necesidad de que atraviesen por los problemas de la conversión —particularmente cuando la mayoría de los vendedores no aceptan criptomonedas, de todas formas. Como dije antes, no utilizarían criptomonedas.

Por supuesto, siempre habrán quienes acojan estas tecnologías en etapas tempranas, puesto que son entusiastas del impacto que las criptomonedas pueden tener en el mundo. No obstante, el individuo promedio no se interesará ni un poco a menos que tenga una razón para que le interese.

Las criptomonedas tienen muchos otros usos además de ser una reserva de valor. Actualmente hay cientos de proyectos en desarrollo para transformar virtualmente todas las industrias, del mismo modo que el auge de las “.com” transformó el mundo para siempre. Sin embargo, para que las criptomonedas cumpla plenamente su promesa, debe aceptarse como un medio de intercambio transaccional diario. La única forma de llegar a eso puede ser que las monedas que vinieron antes de ellas mueran —quizás de manera espectacular—.

La versión original en inglés escrita por Jamile Dunn se publicó en Business Insider.

Nota del traductor: Este artículo es parte de una serie de tres traducciones seleccionadas para abarcar el tema del potencial que tienen las criptomonedas para países en desarrollo o desafíos financieros, particularmente India. El primer artículo menciona cómo los individuos, las industrias y los gobiernos empiezan a adoptar y adaptarse a estas nuevas tecnologías. El tercero menciona específicamente el caso de India y cómo podría convertirse en la primera economía sin efectivo con ayuda de blockchain. 

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