Qué hace a blockchain la próxima generación del Internet

0
La próxima revolución industrial se puede resumir en tres palabras: cadena de bloques. Esta tecnología está atrayendo a ‘casi’ todas las industrias a nivel mundial por su promesa de transparencia, eficiencia y autonomía. Por décadas, un grupo selecto de entidades han regido y mantenido en sus manos las reglas del juego. Los estándares de lo que es posible y lo que no han dependido de ellos y, por ende, han permanecido bajo un esquema centralizado. ¿Qué pasaría si un libro abierto se ejecuta simultáneamente en varios computadores ubicados en distintos lugares del mundo y, más importante aún, disponible para todos? En este modelo, todo tipo de activo podría intercambiarse y almacenarse sin la necesidad de la validación de un intermediario —ahorrándonos tiempo y dinero—. La tecnología blockchain surge con la promesa de otorgar ese poder —y responsabilidad— a cada usuario final. Aquí es donde radica la atención de varios individuos, emprendedores e incluso de gobiernos y compañías que buscan innovar en los sistemas actuales.

La confianza como valor incuantificable

Para comprender el valor que tiene blockchain, tomemos como ejemplo comparativo a las redes sociales. Estas se han convertido en herramientas invasivas para extraer toda la información personal posible de los usuarios, censurar aquello que no ‘debería’ ser difundido —de acuerdo al criterio de la red social o de quien la manipula—, y ganar grandes sumas de dinero a expensas de sus usuarios. A diferencia de las falsas esperanzas que nos dejaron las redes sociales cuando surgieron como agentes de democratización, transparencia y difusión, la tecnología blockchain sí promueve la participación de todos los usuarios por su sistema distribuido. Ahora pensemos en Uber y Airbnb, para comprender la importancia de la descentralización. Estos son modelos de negocio de economía compartida y su cometido es generar un servicio más efectivo y repartir los ingresos de forma más justa entre todos los participantes. Si bien ellos son el intermediario, no poseen activos físicos ni proveen el servicio directamente. Al contrario, entregan el poder que tiene el ofertante a quienes poseen los activos, y a los usuarios les brinda la facilidad de comunicarse directamente con los proveedores. La tecnología de la cadena de bloques elimina por completo al intermediario y las decisiones son tomadas por consenso, por lo que, los usuarios no solo reciben recompensas más justas y un mejor servicio, sino que se incrementa la garantía de privacidad, autonomía, transparencia del proceso y satisfacción. Utilizando criptomonedas, la aplicación de blockchain más popular, cualquier persona puede realizar transacciones desde polos opuestos del mundo con total confianza —siempre que se tome las precauciones del caso, así como en cualquier sistema—, puesto que la transacción tendrá visibilidad, validación y registro en un libro global respaldado criptográficamente que no está controlado por un agente centralizado. ¿Será entonces que el éxito de la cadena de bloques reside en la comprensión de las principales necesidades de la humanidad en la era digital: independencia, confianza y transparencia?

Deje un Comentario

Su correo electrónico no será publicado.