La pérdida de privacidad y las redes sociales

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¿Hasta qué punto debemos compartir información privada con el resto del mundo? ¿Debemos arriesgarnos a ser vigilados constantemente en nombre de la libertad de expresión?

Esas son las preguntas que hago cuando observo cómo hemos sacrificado nuestra privacidad ante el crecimiento desmesurado del Estado, aquella gran ficción donde todo el mundo trata de vivir a expensas del resto, según el genial economista francés Frédéric Bastiat. Pero también perdimos privacidad con el auge de la libertad de información que provocó el surgimiento del Internet en la década de 1990.

Ahora las grandes empresas tecnológicas como Google, Facebook y Twitter, y el “Gran Hermano orwelliano” , usando de chivo expiatorio la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, han montado un poderoso y enorme aparato de vigilancia que se entromete en la vida de todos y que está siendo usado para los fines más perversos.

La tiranía financiera e informativa

Poco a poco se ha ido cumpliendo el sueño de los gobiernos por controlar cada una de las transacciones económicas y el intercambio de información de cualquier índole que ocurre entre los ciudadanos, estableciéndose una suerte de tiranía financiera e informativa en la que ya no hay privacidad ni tampoco escapatoria.

“Facebook es el aparato de vigilancia más poderoso que cualquiera imaginado por Orwell”, declara el conservador Niall Ferguson.

Se dice que Facebook, gracias a su sofisticado algoritmo que va registrando todos y cada uno de nuestros movimientos, posee más información acerca de los ciudadanos del mundo que la CIA, el FBI y otros organismos de inteligencia gubernamentales. Facebook sabe qué te gusta, qué no te gusta, dónde vives, dónde trabajas, qué edad tienes, si tienes mascotas –y qué tipo–, si eres soltero, casado, viudo o divorciado, si practicas alguna religión o algún deporte, entre otros aspectos de tu vida.

El uso de Facebook, Twitter y otras redes sociales es gratuito porque la información que entrega el usuario es el producto. En otras palabras, los dueños de las redes sociales utilizan esa información para obtener jugosos beneficios.

Muchos de los usuarios de la redes sociales, ajenos a este “robo” consentido de información, no son más que megáfonos de la moda, según señala graciosamente el filósofo Alberto Benegas Lynch. A diario los usuarios publican una bitácora repleta de fotos y reseñas de todas y cada una de las actividades que realizan y que, con plena certeza, no importan a nadie más que a ellos mismos y a los dueños de las redes sociales que miran con gusto cómo sus cuentas bancarias se llenan de dinero.

En el más reciente escándalo que salió a la luz pública, Facebook se encuentra en entredicho por la filtración de datos privados y por permitir la supuesta falsificación de identidades. Esto significa un serio problema de seguridad para sus millones de usuarios.

Se acusa a Facebook de permitir el uso de datos personales de 50 millones de usuarios estadounidenses sin su permiso ni conocimiento para fines de una empresa consultora. Esta empresa, a su vez, utilizó la información en la campaña política del presidente Donald Trump.

¿Violó Facebook el contrato con sus usuarios de proteger su información personal? Probablemente sí. A pesar de que los datos se originaron a partir de su otorgamiento voluntario por parte de 270 mil personas, a través de los cuales se accedió a la información de los demás sin su consentimiento.

La privacidad, un derecho fundamental

En 1993, Eric Hughes, uno de los fundadores de Cypherpunks –foro de donde surgió Bitcoin–, adelantándose en el tiempo, escribió en su manifiesto:

La privacidad de la sociedad abierta es necesaria en la era de la información. No podemos esperar que los gobiernos, corporaciones u otras organizaciones sin rostro nos garanticen la privacidad. Nosotros debemos defenderla si esperamos tenerla… La privacidad no es lo mismo que secretismo. Un asunto privado es algo que no se desea que todo el mundo lo sepa, pero un secreto es algo que se quiere que nadie lo sepa. La privacidad es el poder de revelarse selectivamente ante el mundo.

¿Qué podemos hacer los usuarios de las redes sociales para asegurarnos de que nuestra información privada va a ser respetada y mantenida a buen recaudo por sus custodios?

Es indiscutible que el surgimiento del Internet rompió las barreras de la comunicación, privilegio previamente reservado únicamente para cierto grupo de emisores y creadores de contenido representados por grandes corporaciones mediáticas.

Esta nueva libertad concedida por Internet requiere de una gran medida de responsabilidad por parte de los usuarios e, inevitablemente, representa un serio riesgo a la ya lesionada privacidad de las personas.

Menos mal, gracias al surgimiento de tecnologías disruptivas como Bitcoin y blockchain, han aparecido algunas redes sociales que ofrecen cambiar el actual paradigma centralizado en el que el usuario cede a la plataforma –Facebook o Twitter, por ejemplo– la custodia y los derechos de uso de la información que genera.

El nuevo modelo que proponen estas redes sociales está basado en la gestión distribuida de la información, en la que el usuario es su legítimo dueño y custodio –como debería ser–. Por lo tanto, puede generar ingresos en criptodivisas por la información que comparte y genera.

Una red distribuida es mucho menos propensa a los ataques informáticos y robos de datos privados, ya que la información que almacena y gestiona se encuentra replicada en nodos dispersos a lo largo y ancho del mundo que son controlados por diferentes personas, en lugar de estar almacenada en servidores controlados por una sola empresa.

“La persona que pierde su intimidad lo pierde todo”. – Milan Kundera

Las nuevas redes sociales

A continuación, describo algunas de las redes sociales basadas en blockchain que recomiendo les des una ojeada y una oportunidad:

Steemit.com

De acuerdo a sus creadores, Steemit, ha redefinido las redes sociales al construir una economía social que vive, respira y crece: una comunidad donde los usuarios son recompensados por compartir su voz. Es un nuevo tipo de economía de atención. Steemit es el Reddit de blockchain.

Mastodon

La red social de microblogging descentralizada más grande, gratuita y de código abierto. Mastodon es el Twitter de blockchain. Mastodon no es un único lugar y un conjunto de reglas. Son miles de comunidades únicas e interconectadas con diferentes tipos de personas, intereses, idiomas y necesidades.

Minds.com

Es una red social gratuita, de código abierto, financiada por la comunidad, altamente innovadora y encriptada. Las personas son recompensadas con una criptomoneda por las actividades que realizan en la plataforma, dicha moneda digital puede ser usada para comprar espacio publicitario o para realizar intercambios con otros usuarios.

Sociall.io

Es la nueva generación de redes sociales, segura, descentralizada y privada. Sociall encripta toda la información de sus usuarios y la almacena en nodos distribuidos en todo el mundo. No reclama para sí la propiedad de los datos de sus usuarios. La plataforma utiliza su propia criptomoneda llamada SCL. Se utiliza para pagar todos los bienes y servicios en lugar de dinero tradicional.

¿Qué esperas para empezar a utilizar estas nuevas redes sociales y, eventualmente, monetizar la información que generas en lugar de que otros lucren de ella?

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