Blockchain para combatir la corrupción

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La tecnología blockchain, en la que se basan las criptomonedas, trae consigo posibilidades inesperadas que impactarán en la forma de hacer todo tipo de transacciones en el mundo. Una de ellas es la posibilidad de combatir la corrupción, aprovechando tanto de sus fortalezas como de sus debilidades.

La tecnología blockchain y bitcoin

Para entender el alcance de la tecnología blockchain, tomaremos el ejemplo de bitcoin. Esta criptomoneda tiene un funcionamiento descentralizado, donde un grupo de personas que manejan el software de bitcoin juegan un doble rol: solucionan algoritmos para minar bitcoins y reciben una compensación por las transacciones hechas en tiempo real.

Similar a un cuaderno de registro, cada persona genera una firma, o código, al realizar una transacción. Esto permite que los demás usuarios puedan acceder al historial de transacciones. Como explica el creador de bitcoin, Satoshi Nakamoto, cada unidad de criptomoneda es como “una cadena de firmas digitales” que pueden ser verificadas. 

Este es uno de los aspectos más atractivos de la tecnología blockchain, porque transparenta la información al mismo tiempo que mantiene altos niveles de seguridad y privacidad. Es decir, que uno podría trackear una criptomoneda hasta el momento de su creación, pero como se entrega una llave pública y una privada en criptografía no se atenta contra los dueños de las transacciones ni contra las mismas.

Por su naturaleza distribuida, la información de cada transacción se expande a todos los nodos de la red. Por lo tanto y al igual que bitcoin, las transacciones requieren la confirmación de todos los participantes, algo muy útil para combatir la corrupción. 

Posibles desventajas

Dado que la identidad de la persona que realiza una transacción permanece prácticamente anónima, no es necesario que el usuario entregue su información personal a un tercero al realizar transacciones desde cualquier parte del mundo a cualquier otra parte. Si bien esto protege la identidad de los usuarios, también es posible que los criminales aprovechen de esta característica para realizar transacciones ilegales, por ejemplo, dispersando sus criptomonedas a través de varias cuentas.

Además, es posible que el dinero ilegal se pierda por medio de múltiples transacciones y sea complicado seguir su rastro. Cabe recalcar que las transacciones son instantáneas y se desplazan casi inmediatamente alrededor del mundo.

El potencial de blockchain

La tecnología blockchain no ha sido utilizada para combatir la corrupción, a pesar de que ya existen estudios para implementarla en varios países. 

Sin embargo, los posibles beneficios son evidentes. El registro de las transacciones, la inmediata disponibilidad de la información en toda la red y sus propiedades de seguridad, transparencia y descentralización hacen que esta tecnología sea resiliente ante cualquier manipulación fraudulenta o ilegal. 

En Brasil, por ejemplo, la empresa Serpro utiliza la tecnología blockchain para lidiar con los inmensos problemas de títulos de propiedad que han dificultado la gestión territorial de la Amazonía brasileña.

Con respecto a la creencia de que redes de crimen organizado se pueden beneficiar de las criptomonedas, por ejemplo, algunos analistas indican que el carácter anónimo de las criptomonedas está sobredimensionado. La gran resonancia que tiene hoy en día el mercado de criptomonedas y los grandes capitales que han sido invertidos, hacen que sea muy probable que en algún momento estas transacciones fraudulentas lleguen a una casa de cambio y tengan que ser asignadas a una identidad real, pudiendo así identificar actividades ilegales.

El futuro

Por el momento, contamos con una tecnología revolucionaria que no ha sido explotada en su máximo potencial. En los próximos años, se verán los resultados que el blockchain puede ofrecer al mundo en cuanto a su potencial como una herramienta para combatir a la corrupción.

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